En la imagen, el expresidente estadounidense Donald Trump. EFE/MICHAEL REYNOLDS/Archivo

Miami (EE.UU.), 24 may (EFE).- El Gobierno del hoy expresidente Donald Trump deportó a inmigrantes a los que había separado de sus hijos a pesar de que esos padres querían regresar a sus países de origen junto con sus pequeños, según un reporte de la Oficina del Inspector General (OIG) del Departamento de Seguridad Nacional (DHS).

El informe asegura que desde julio de 2017 el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) expulsó del país al menos a 348 padres separados de sus hijos sin haber «documentando que esos padres querían dejar a sus niños en Estados Unidos».

«De hecho, ICE deportó a algunos padres sin sus hijos a pesar de tener evidencia de que los padres querían traer a sus hijos de regreso a su país de origen», dice el reporte.

De esta forma, OIG confirmó que, antes del 12 de julio de 2018, los padres migrantes «no siempre tuvieron la oportunidad de reunirse con sus hijos antes de la expulsión», a pesar de que DHS e ICE afirmaran en el pasado que los progenitores deportados sin sus hijos habían optado por hacerlo así.

Es más, asegura que no había ninguna política o proceso estándar que requiriera a los agentes de ICE «determinar, documentar u honrar las decisiones de los padres» con respecto a sus hijos.

Y hallaron que algunos registros de ICE que supuestamente documentaban estas decisiones de los padres tenían «fallas significativas», como por ejemplo renuncias «verbales» a la reunificación familiar antes de la deportación.

Ante este panorama, recomendaron al director interino de ICE, Tae Johnson, que los agentes se aseguren de que antes de deportar a los padres con hijos menores en Estados Unidos se «documente y obtenga el reconocimiento supervisado» del deseo del progenitor de que sus hijos no regresan con ellos a sus países de origen.

El ICE respondió a la recomendación de OIG e indicó que creó un nuevo sistema que le permite «crear y administrar registros para unidades familiares» para así recopilar, rastrear y almacenar datos sobre estas familias, lo que ayudará a garantizar que los padres bajo orden de deportación puedan «hacer arreglos» para sus hijos, incluido el traslado con ellos a sus países de origen.

La Unión Estadounidense de Libertades Civiles (ACLU, en inglés) asegura que el Gobierno Trump (2017-2021) separó a más de 5.500 familias y que gracias a una demanda colectiva nacional liderada por esa organización se logró bloquear con éxito esa política llamada de «tolerancia cero».

Bajo esa norma, el anterior Gobierno justificó apartar a miles de pequeños de sus padres detenidos por cruzar ilegalmente la frontera desde México para desalentar así la inmigración irregular, mayoritariamente desde Centroamérica.

El senador demócrata Dick Durbin, presidente del Comité Judicial del Senado, dijo tras conocer el informe de OIG que la «tolerancia cero» de Trump es uno de los «capítulos más viles y vergonzosos de la historia de la inmigración» en EE.UU.

En marzo de 2018, Durbin lideró a 23 de sus colegas del Senado en una carta al entonces inspector general interino del DHS, John Kelly, pidiendo una investigación sobre las acusaciones de que el DHS estaba separando familias.

Ahora dijo que los que crearon la «tolerancia cero» tendrán que vivir con el «recuerdo de su crueldad» por el resto de sus vidas y que ahora el reto es establecer una política migratoria «justa y sostenible».

Según datos de los abogados de ACLU, todavía no ha sido posible encontrar a los padres de 391 niños, después de que en abril pasado se hallase a 445.

De acuerdo con los abogados, los padres de 227 menores han sido deportados a sus países de origen, un centenar todavía están en Estados Unidos y otros 14 carecen de información de contacto, informó NBC.