Fotografía de archivo donde aparece un niño de familias de inmigrantes rescatados de las calles mientras juega sobre una cama en una habitación dentro de la iglesia Monte Vista en Phoenix, Arizona. EFE/Beatriz Limón

Washington, 1 ago (EFE).- Centenares de dirigentes y grupos religiosos instaron hoy lunes al Congreso a que actúe para resarcir los daños causados a miles de familias migrantes separadas durante el Gobierno del ahora expresidente Donald Trump (2017-2021).

Durante ese Gobierno el Departamento de Seguridad Nacional separó a más de 5.500 niños migrantes de sus familias en la frontera sur entre 2017 y 2018.

Por otra parte, apuntaron los firmantes de una carta enviada a los dirigentes demócratas y republicanos del Senado y de la Cámara de Representantes, “miles de familias siguen separadas”.

El Gobierno del presidente Joe Biden creó un Equipo de Tareas para la Reunificación Familiar que “ha hecho algunos progresos con más de 260 niños reunidos con sus familias”, indicaron.

“Pero a las familias que se han reunido se les ha ofrecido acceso limitado e inadecuado al apoyo que necesitan para superar el trauma de la separación y para reconstituir sus vidas en Estados Unidos”, añadieron.

A muchas de estas familias se les ha reunido dando permiso al padre o la madre para que permanezcan en Estados Unidos, pero esas familias no tienen derecho a servicios de apoyo, cuidado básico de la salud o atención a la salud mental, según la carta.

Los firmantes, que incluyen a las organizaciones Caridades Católicas, el Consejo Judío de Asuntos Públicos y la Asociación Nacional de Evangélicos, instaron al Congreso a que asigne fondos en el presupuesto para el periodo fiscal 2021 para la provisión de servicios a las familias que fueron separadas.

“La política de separación de familias violó la santidad de la familia y no se atuvo a los valores de nuestra nación”, apuntó la carta, que describió esa política como “cruel y con un impacto en el bienestar de tantos niños”.

“Sin que importe de dónde alguien venga o haya llegado a Estados Unidos, sus vidas son valiosas y deberían tratarse con respeto y dignidad”, afirmaron los dirigentes religiosos.

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