Raleigh, 3 de agosto de 2012.- A pesar de que fue deportado a México hace casi dos años, el mexicano Felipe Bautista Montes de 32 años, pudo regresar a Carolina del Norte gracias a un inusual permiso humanitario, para defender ante un juez su derecho a la paternidad de sus tres hijos estadounidenses que el gobierno quiere entregar en adopción.

“Felipe llegó procedente de la ciudad de México amparado en un permiso humanitario”, informó a Qué Pasa Carlos Flores, el cónsul general de México en Carolina del Norte. “Este permiso es por un período de 90 días, y él ya está en Sparta con la madre de sus hijos y tienen todo el apoyo del consulado”.

El cónsul indicó que el viaje fue totalmente pagado por el Consulado General de México que además le proporcionó una abogada para conseguir el permiso humanitario, luego que el caso despertara la atención de la prensa nacional y extranjera en febrero.

El mexicano arribó a Charlotte el miércoles 1 de agosto y de inmediato se trasladó al pueblo de Sparta, en el condado de Allegheny, donde vivió desde el 2003 hasta que fue deportado en diciembre de 2010 tras ser detenido por manejar sin licencia de conducir.

Su esposa Mary, estaba embarazada cuando ocurrió la detención del mexicano y su tercer hijo nació mientras él esperaba su deportación.

Los tres hijos de Bautista, que tienen 5, 2 y 1 años de edad, respectivamente, fueron colocados en hogares de custodia temporal un mes después de su deportación por el Departamento de Servicios Humanos del condado de Allegheny, debido a que la esposa estadounidense del mexicano, no puede trabajar por incapacidad y la pensión que cobra no es suficiente para mantener a los niños.

La situación, de acuerdo con la abogada Robertson, es muy delicada, puesto que “lo que está en juego no es la custodia de los niños, esto va más allá, lo que se está discutiendo en la corte son los derechos de paternidad de Felipe sobre sus hijos”.  

Bautista será defendido en la corte por Donna Shumate, abogada de oficio que ha estado a cargo del caso desde el comienzo en el condado de Allegheny, y por otra abogada proporcionada por el Consulado General de México.

Qué Pasa intentó entrevistar a Bautista en Sparta, pero éste se negó a declarar por indicación de su abogada, hasta después de la audiencia del 10 de agosto.

Un permiso inusual

El 11 de abril, el consulado mexicano contrató a la abogada privada Ann Robertson, quien es consultora de la representación consular a través de su Programa de Ayuda Legal (PALE), el cual brinda asistencia legal a los mexicanos residentes en las Carolinas.  

Robertson explicó a Qué Pasa que “en 20 años como abogada nunca había tenido un caso tan difícil para obtener un permiso humanitario. De acuerdo con ICE (el Servicio de Inmigración y Aduanas) es completamente inusual dar un permiso humanitario a alguien que ha sido deportado, no es algo común”.

A su llegada, ICE le colocó en un tobillo un dispositivo electrónico para rastrear su ubicación mientras se encuentra en el país. “En mi experiencia, es la primera vez que veo que una persona deportada puede regresar físicamente a EU con un permiso de la misma agencia que lo deportó”, dijo el cónsul Flores.