Denver (CO), 3 nov (EFEUSA).- Un inmigrante mexicano celebró esta mañana su cumpleaños dentro de una iglesia de Denver en la que pidió “santuario” para evitar ser deportado y separado de su familia tras una década en este país y para demostrar que “la vida continúa” para las personas que carecen de una situación migratoria regularizada.

Arturo Hernández García, uno de los sólo siete inmigrantes de Estados Unidos refugiados en “santuarios”, festejó sus 42 años acompañado de su esposa, de algunos de sus amigos y de dirigentes comunitarios en la Primera Sociedad Unitaria de Denver, Colorado, a donde llegó hace dos semanas, el mismo día en que aparentemente tendría que haber sido deportado.

“Durante diez años he tratado de cumplir con todas las leyes y de no tener problemas con las autoridades. Durante todo ese tiempo siempre he vivido con el temor de la deportación, incluso por los errores más pequeños, como infracciones de tránsito”, comentó Hernández García a Efe.

“Mi deseo es que se cancele mi deportación para no tener que alejarme de mi familia. Pero también quiero empezar a vivir una vida sin miedo”, agregó.

La posibilidad de que ese deseo llegue a convertirse en realidad se acrecentó en los últimos días cuando se anunció la cancelación de la deportación de otra persona en santuario, Beatriz Santiago Ramírez, quien se había refugiado en una iglesia en Chicago, Illinois.

“Ella ya no corre el riesgo de ser deportada y hoy ya está tranquila con su familia. Eso es todo lo que yo pido”, aseveró Hernández García, el primero, y hasta el momento, el único inmigrante que cuenta con la ayuda de la recientemente creada Coalición Santuario de Metro Denver.

Esa coalición se formó en marzo pasado e inició sus operaciones el 10 de septiembre pasado. En la actualidad, el grupo cuenta con cinco iglesias que se han comprometido a “ofrecer un lugar seguro para el cuerpo y el espíritu de quienes continúan resistiendo sus deportaciones”, explicó Jennifer Piper, coordinadora de asuntos religiosos del Comité de Servicios de Amigos Americanos (AFSC).

“Le deseamos a Arturo un feliz cumpleaños y queremos que sea aún más feliz si las autoridades federales de inmigración toman una decisión a favor de Arturo como lo hicieron con Beatriz”, declaró Piper.

“No queremos que Arturo pase un cumpleaños más, un día festivo más con miedo y fuera de su casa”, agregó.

Según la coordinadora, historias como la de Arturo resaltan “el alto costo humano y la quebrazón moral” del actual sistema migratorio que, según estadísticas oficiales, incluye un promedio de unas mil deportaciones por día.

“Sólo le pido a la comunidad que me acompañe en esta lucha para mantener a mi familia unida porque no tengo antecedentes criminales y cumplo con todos los requisitos para que se anule mi deportación”, indicó Hernández García.