Charlotte.- Setenta activistas marcharon desde el Parque Marshall hasta la intersección de las calles Trade y Tryon en el centro de la ciudad para protestar contra la separación de las familias y abogar por otras causas de derechos civiles de los inmigrantes.

Entre los caminantes estuvo Elizabeth Aulette-Rcot, una estadounidense, radicada en Charlotte, que ha vivido un drama desde que deportaron a su prometido en 2011, “supuestamente por haber cometido una infracción de tráfico en Statesville” al norte de Charlotte.”.

“Yo estoy convencida que a Carlos lo detuvieron por su aspecto físico”, afirmó la asistente técnica veterinaria, quien ha intentado vivir entre México y Estados Unidos.

Según Aulette-Rcot, Carlos Rodríguez Hernández, había estado viviendo en Estados Unidos durante cinco años trabajando en la industria de la madera.

“Lo trajeron a la cárcel de Charlotte, le aplicaron el programa 287g, de aquí lo llevaron a Lancaster y después lo encerraron en un centro de detención privado en Georgia”, relató la ciudadana estadounidense.

“Pagué bastante dinero para que lo mandaran a México. Es que encarcelar a los indocumentados es un gran negocio, y por eso es que no cambian las leyes de inmigración” dijo Aulette-Rcot.

La profesional contó que viaja varias veces al año a un poblado remoto de Veracruz y que residió en ese lugar durante medio año, y por múltiples razones, incluyendo las económicas, le fue imposible quedarse.

Durante el acto principal, habló Angelina Venegas, madre de tres niños estadounidenses, de 11, 7 y 5 años, quien firmó, “por no saber”, una salida voluntaria para el 15 de marzo.

Venegas dijo que en junio de 2011 fue arrestada por carecer de licencia de conducir.

“Quien me asesoró legalmente, me aconsejó esa autodeportación, pero estoy arrepentida”, afirmó la madre, que señaló haber encontrado apoyo para su situación en el grupo Familias Unidas.
Durante la protesta, soñadores recordaron que los beneficiados por la acción diferida pagarán la matrícula en las universidades como si no fueran residentes del estado.

Un remedo de las licencias conducir rosadas, cuyo diseño diferentes a los permisos regulares de manejo ha sido rechazado por los “dreamers”” y organizaciones de defensa de derechos civiles, circuló por la plaza donde se realizo el mitin.

Megan Walsh, de la Coalición, anticipó que habrá una campaña de arte “Obra collective” para promover la reforma.