Washington.- A pesar de las amenazas de los republicanos, el presidente Barack Obama se ha mostrado más decidido que nunca a cumplir su promesa de reformar el sistema migratorio mediante órdenes ejecutivas antes de fin de año. Lo dijo después de las elecciones del 4 de noviembre y lo ha reiterado, incluso con mayor firmeza, durante su gira por Asia y Oceanía el pasado fin de semana.

“Como lo he dicho hace varios meses, si el Congreso falla en actuar (para aprobar una ley de reforma migratoria) yo voy a usar toda la autoridad legal que poseo para tratar de mejorar el sistema. Y eso es lo que va a pasar antes de fin de año”, afirmó Obama el viernes pasado en una conferencia de prensa en Rangún, antigua capital de Birmania.

Obama no adelantó cuándo anunciará su paquete de medidas ejecutivas sobre inmigración aunque según la cadena Fox y el diario The New York Times, la acción ejecutiva podría anunciarse “tan pronto” como a finales de esta semana.

Los posibles beneficiados

Según el reporte de la conservadora cadena informativa Fox News, citando a una fuente cercana a la Casa Blanca, un plan de 10 partes podría ser anunciado el 21 de noviembre y extendería la política de postergar las deportaciones de inmigrantes indocumentados que llegaron al país como niños, así como a los padres de ciudadanos estadounidenses y residentes permanentes legales.

Estas provisiones podrían permitir que hasta 5 millones de inmigrantes indocumentados permanezcan en el país.

Aunque la Casa Blanca no ha confirmado el plan, los principales puntos de la propuesta son los siguientes:

1. Ordenar  a los agentes de inmigración que permitan a los padres con niños que son ciudadanos americanos obtener documentos que les permitirán quedarse en Estados Unidos de forma legal.

2. Proteger a los inmigrantes ilegales que llegaron a Estados Unidos cuando eran niños.

3. Dejar claro que las deportaciones deberán continuar para aquellos condenados por un crimen.

El plan pondrá especial atención en la deportación de inmigrantes que hayan cometido crímenes e incluirá una expansión en el número de visas que se dan a trabajadores de campos como la industria de le tecnología y más recursos para proteger la frontera.

El programa cuenta también con una campaña para estimular a que residentes se hagan ciudadanos. Con ese fin, les van a dar el 50 % de descuento a los primeros 10,000 solicitantes de ciudanía.

Se extendería hasta enero 1 de 2010 la fecha límite de entrada a EU para que jóvenes puedan beneficiarse de la Acción Diferida, dando oportunidad a otros 300 mil soñadores obtener permiso de trabajo, seguro social y licencia de conducir.

El programa de deportación Comunidades Seguras, sería eliminado, para dar comienzo a uno nuevo, donde la prioridad es la deportación de criminales peligrosos.

Bajo amenazas republicanas

El domingo, en Australia, el presidente respondió con firmeza a las críticas de los republicanos que lo han amenazado con quitarle los fondos para ejecutar sus acciones ejecutivas sobre inmigración si decide eludir al Congreso y actuar unilateralmente.

“Hay una solución muy simple a esta percepción que de alguna manera yo estoy ejerciendo demasiada autoridad ejecutiva: aprobar una ley sobre este tema que yo pueda firmar”, dijo Obama en una conferencia de prensa al término de la Cumbre del G-20 en Brisbane.

“Si el Congreso actúa, metafóricamente, voy a arrugar cualquier acción ejecutiva que tomemos y la voy a tirar en la papelera porque entonces tendríamos una ley que va a abordar estas cuestiones”, añadió.

Obama también descartó la posibilidad de que en respuesta a sus órdenes ejecutivas los republicanos provoquen un nuevo cierre del gobierno federal como el que ocurrió en 2013, al bloquear los fondos que financian sus actividades, porque cree en la palabra del senador republicano Mitch McConnell, próximo líder de la nueva mayoría del Senado.

“Tomo la palabra del senador McConnell cuando dice que el gobierno no va a cerrar”, dijo.

“No hay ninguna razón para hacerlo. Ya pasamos por ese camino antes, fue malo para el país, malo para para todos los funcionarios electos en Washington, y al final del día, se resolvió de la misma forma en que se habría resuelto si no hubiéramos cerrado el gobierno”.