Raleigh (5 diciembre 2012).- Los inmigrantes hispanos de Carolina del Norte viven paralizados por el miedo a ser deportados y esto afecta negativamente la salud de adultos y niños, de acuerdo con las conclusiones de un estudio que por primera vez intenta documentar el impacto de las políticas de inmigración en el acceso y el uso de los servicios de salud por parte de los latinos.

El estudio efectuado por investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad Wake Forest de Winston-Salem, en colaboración con El Pueblo Inc., se basó en seis grupos focales donde participaron 65 personas, y en 17 entrevistas profundas a inmigrantes hispanos de seis condados del estado.

Se eligieron los condados Buncome, Chatam, Orange, Alamance, Gaston y Meckenburg. En los dos últimos funciona el programa de deportación 287 (g),  el cual permite a las fuerzas del orden local entregar a inmigrantes indocumentados a la Policía de Inmigración y Aduanas (ICE).

Los desgarradores testimonios recogidos por los investigadores mostraron que políticas de inmigración como el programa 287(g) y Comunidades Seguras aumentan la desconfianza de los latinos, así como los obstáculos que les impiden acceder y usar diversos servicios, incluyendo los de salud.

Además, según el estudio, estas políticas “contribuyen a institucionalizar el racismo y la discriminación; y promueven un miedo paralizante que pone en peligro la salud física y mental de los inmigrantes hispanos”.

En detalle, los investigadores encontraron que las personas de todos los condados, solo salen de sus casas cuando es estrictamente necesario, como para ir a trabajar, o comprar alimentos, debido a que temen ser detenidos por la policía.

Incluso, evitan ir a un hospital cuando tienen una emergencia médica porque creen que les pedirán documentos que ellos no tienen o que su información puede ser compartida con Inmigración.

“Mucha gente en nuestras comunidades está muy temerosa”, dijo a Qué Pasa el Dr. Scott Rhodes,  profesor de la Escuela de Medicina de la Universidad de Wake Forest y principal investigador del estudio. “Ellos tienen grandes necesidades y no están buscando los servicios que necesitan“.

“Estamos hablando de niños que no están teniendo los servicios ni la medicación necesaria, es una situación aterradora que no es buena ni justa”, añadió Rodhes.

Mario Downs, otro de los investigadores de la Universidad de Wake Forest, dijo por su parte que la mayoría de las personas que participaron en el estudio “tienen el mismo mismo miedo” y por ello viven encerrados, lo cual afecta su salud física y mental.

“Ese encierro en el que viven no es saludable. No tienen vida social, no pueden ir a la iglesia,  a clinicas, eso les afecta en todo sentido. Son situaciones que marcan la vida de los niños”, añadió.

Florence Siman, directora de programas de salud de El Pueblo Inc, dijo a Qué Pasa no estar sorprendida de los hallazgos del estudio, pero remarcó que es la primera vez que los efectos de las políticas de inmigración se documentan.

“Nosotros lo habíamos escuchado a través del trabajo que hacemos, pero una cosa es escucharlo y otra es documentarlo mediante un estudio sistemático”, dijo Siman quien hizo énfasis en la necesidad de promover un cambio.   

“Esto no es el final sino el principio. Queremos documentar lo que está sucediendo y exigir cambios”.

Precisamente, para empezar a promover un cambio, los resultados del estudio fueron presentados la semana pasada en un foro donde participaron 90 personas de 30 condados, todas ellas relacionadas con los servicios de salud.

La idea era que ellos aportaran ideas para mejorar la situación de los latinos.
Los investigadores planean replicar estos foros en los seis condados donde se hizo el estudio, e invitar a la policía, alguaciles, legisladores, servidores de salud y otras autoridades para que conozcan lo que está sucediendo en sus comunidades.

Principales conclusiones del estudio

  • Las políticas de inmigración no son bien entendidas, crean desconfianza, toleran el racismo, promueven un miedo paralizante e impactan negativamente la salud.
  • Los entrevistados reportan altos niveles de miedo que afecta la salud mental de toda la familia, aislamiento, baja autoestima, desesperanza, ansiedad y depresión.
  • Las familias hispanas no tienen una vida normal, sienten recelo y temor, no participan en actividades recreativas,  no buscan apoyo social y los niños sufren.
  • Los hispanos no buscan ni usan servicios de salud cuando lo necesitan. No tienen médicos primarios ni cuidado de salud preventivo.

TESTIMONIOS

“Ellos (los niños) también tienen miedo, ven a un oficial de la policía y se paralizan”.
Mujer entrevistada, Condado de Chatam

“He estado encerrado en mi casa sin salir, sin hablar con nadie y a veces he tomado alcohol”
Participante entrevistado, Condado de Orange

“Para los hispanos, la policía no es una ayuda. Son personas a quienes uno les tiene miedo”.
Participante de un grupo focal, Condado de Gaston

“Yo llevaba a mis hijos a Chapel Hill, pero mi licencia está vencida y ya no puedo llevarlos…hay retenes”.

Participante de un grupo focal, Condado de Alamance

“Si una persona está enferma, ¿qué va a hacer? Es por el miedo que no van al doctor. Esa es la razón”.

Participante de un grupo focal. Condado de Chatam