Winston-Salem.- La introducción en la Cámara de Representantes federal, de una ley que convertiría en obligatorio el uso del sistema electrónico E-Verify, en todo Estados Unidos, para determinar si una persona está legalmente autorizada a trabajar o no, ha provocado una reacción de rechazo general entre los grupos defensores de los inmigrantes, y otros sectores de la sociedad.

La propuesta H.R. 2164  fue presentada por el congresista republicano de Texas, Lamar Smith, presidente del Comité Judicial de la Cámara Baja, quien tiene una larga historia de propuestas antiinmigrantes, entre ellas la más extrema que fue la ley de inmigración de 1996, según expresan grupos de defensa de los derechos de los inmigrantes.

La Alianza Nacional de Comunidades Latinoamericanas y Caribeñas, dijo que “bajo la fachada de querer ‘legalizar’ la fuerza de trabajo, se esconde el propósito real de seguir culpando a los inmigrantes por la crisis económica que sufre el país, y legitimar los prejuicios racistas contra nuestras comunidades”.

También han mostrado su preocupación, de que al entrar en efecto una ley como esta, más de tres millones de trabajadores legales perdería días de trabajo, solamente tratando de demostrar su estatus migratorio, para que les permitan acceder a un empleo.

La Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, hizo un llamado a sus fieles para que se opongan a la expansión de un programa que según ellos, “obligaría a más de 8 millones de trabajadores indocumentados, a sumergirse aún más en la economía informal, provocando la pérdida de miles de millones, a las arcas del gobierno federal”.

A nivel local, Carlos Patiño, director de Servicios Latinos del Members Credit Union en Winston-Salem, piensa que no se puede hablar solo acerca de esta ley, cuando existe un problema mucho más general de xenofobia.

“Es tiempo de que los Estados Unidos reconozcan la labor del latino, de que se haga una ley de reforma que los legalice a todos, y de que no se quiera seguir dividiendo a este país. Es tiempo de que se eliminen las peleas, el odio, y la discriminación para que leyes como esta no puedan prosperar”, expresó.
Entre tanto, evitando entrar en controversias, Gayle Anderson,  presidenta y CEO de la Cámara de Comercio de Winston-Salem, de la cual es un miembro importante Reynolds Tobbaco Company, una compañía que enfrenta acusaciones de violar los derechos de los trabajadores del campo, muchos de ellos indocumentados, dijo que “nuestra cámara no ha adoptado ninguna posición referente a esta ley”.

Las medidas a nivel estatal
Estados como Arizona, Alabama y Georgia, ya han aprobado el uso del E-Verify, mientras que en la Asamblea de Carolina del Norte está a punto de decidirse una legislación similar.

John Herrera, cabildero hispano ante la Asamblea estatal, destacó que “aquí logramos que la propuesta de hacer obligatorio el E-Verify llegara finalmente muy débil al Senado, pues tal como quedó, solamente obligaría a los empleadores que hacen trabajos para agencias del Gobierno, y que tengan una nómina de más de 25 empleados, a utilizarlo”.

Herrera es de la opinión que una ley como esta es aceptable, pero solamente si se hace en el marco de una amplia reforma migratoria que primero legalice a los millones de trabajadores que ya viven dentro del país.

“Tal como están las cosas, el Presidente y buena parte de los congresistas saben que esa ley no se puede aplicar por los enormes costos económicos y políticos que traería”, dijo.

También ha habido manifestaciones en el sentido de que el sistema electrónico a través de Internet en el que se basa este programa, no es tan seguro como pretenden hacerlo ver sus defensores.

Pablo Escobar, presidente interino de la organización comunitaria El Pueblo, con sede en Raleigh, piensa que “el problema fundamental aquí es que el sistema E-Verify no tiene muy buen récord. Sus bases de datos no están actualizadas, y muchas veces sucede que personas que realmente son indocumentadas, aparecen como legales, mientras que residentes legales aparecen como si no lo fueran. Esto crea un grave problema para los trabajadores y los empleadores”.

Las cámaras de comercio de Greensboro, Chatham, Davidson y High Point, que fueron contactadas por Qué Pasa, al cierre de la edición no habían emitido ningún comentario, a pesar de que en algunos de estas regiones la población hispana ha ido creciendo aceleradamente en los últimos años y es parte vital de la economía local.