Mount Holly.- Isaide Serrano recibió el jueves 29 de diciembre dos regalos navideños para toda la vida. Primero, cerca de las 5 de la mañana nació su sexto hijo, un varón de 8 libras, y después un poco pasadas las diez, un juez de inmigración le otorgó la posibilidad de solicitar la residencia permanente.

 “La audiencia no llegó a durar ni quince minutos, todo el tiempo el juez se mostró muy contento, y admirado de que yo estuviera presente allí en su corte después de haber dado a luz ese mismo día”, expresó Serrano a Qué Pasa-Mi Gente en su modesta casa en Mount Holly.

Para esta mexicana, madre de seis hijos, todos nacidos en Estados Unidos, dicha decisión judicial pone fin a un largo proceso lleno de incertidumbres, durante el cual muchas veces vio cercana la posibilidad de que le pidieran abandonar voluntariamente Estados Unidos, e inclusive de que la deportaran.

“De acuerdo con la sentencia, ahora hay que dejar pasar un período de treinta días durante el cual la fiscalía tiene derecho a apelar. Pero mi abogado me dijo que ya él comenzó los trámites para mi residencia, y estoy esperanzada de poder recibirla en unos 40 días aproximadamente”, expresó Serrano.

Luis Zarco, otro inmigrante indocumentado mexicano quien está en proceso de deportación, tiene la esperanza de que el caso de Isaide siente un precedente para que otras personas puedan ser beneficiadas por decisiones como la que favoreció a la mujer, basada en sus probados nexos con el país y la necesidad que tienen sus hijos ciudadanos americanos de convivir con ella.

“Este es solo un triunfo, esperamos que vengan muchos más en los próximos meses”, expresó con júbilo Zarco, quien es miembro de la organización comunitaria Familias Unidas y trabaja como constructor y reparador de casas voluntario en Habitat for Humanity.

El 29 de noviembre, día de la última comparecencia en corte de Serrano, desde tempranas horas de la mañana, cerca de dos docenas de personas miembros de organizaciones locales defensoras de los inmigrantes indocumentados, estuvieron presentes en las afueras de la corte de inmigración en Charlotte, portando pancartas y coreando consignas de apoyo a la mujer.
También participaron en dicha manifestación sus hijos mayores, y dirigentes de organizaciones comunitarias locales como La Coalición Latinoamericana y Action NC.

“Yo salí del hospital en silla de ruedas, pero entré a la corte caminando, a pesar de que tuve un parto bastante trabajoso que comenzó cerca de las diez de la noche y terminó a las cinco de la madrugada. Es que estaba muy excitada por lo que iba a pasar”, declaró Serrano.

Ahora no solamente tendrá derecho a trabajar y poder obtener una licencia, por manejar sin la cual fue puesta en proceso de deportación, sino que tiene abierto el camino para solicitar la ciudadanía.