Charlotte.- Después de haber pasado más de seis meses en la cácel y de haber recibido una carta de su primer abogado donde le decía que ya nada podía hacer, por lo cual debía firmar su salida voluntaria del país, un joven hispano no solo logró salir en libertad, sino seguir su proceso de Acción Diferida, gracias al trabajo de un segundo abogado

Para Luis Enrique Leyva, de 18 años y quien admite haber tenido varios pequeños problemas con la ley en el pasado , algo que él achaca a su juventud e inexperiencia, la noticia de que tendría que partir hacia México, país del cual sus padres le trajeron cuando apenas tenía cinco años, resultó alarmante.

“Imagínese, allá yo solamente tengo a mis abuelos quienes están muy viejitos, y no conozco ni cómo es la vida allá, ni nada”, dice el joven, quien afirma que para él su hogar es Estados Unidos, país donde creció y estudió, y cuyo lenguaje y costumbres dice conocer mejor que las del lugar donde nació.

“El caso de Luis es uno de esos que demuestran por qué hay que luchar hasta el final tanto en la corte de inmigración como en la estatal, para lograr hacer justicia y que a un inmigrante se le respeten sus derechos”, dice Mo Idlibby, abogado que tomó el caso de Leyva en un momento en el que parecía perdida ya toda esperanza para el joven.
De acuerdo con Idlibby, quien es conocido también entre los hispanos de Charlotte como El Abogado Luchador, por la vehemencia con la que defiende sus casos en la corte, fue dura y persistente la batalla que tuvo que librar para lograr que 8 cargos que habían sido presentados en distintos momentos contra el joven, fueran desestimados, entre ellos uno relativamente grave por posesión de mariguana.

“Al final solamente quedó en pie una acusación por manejar después de haber bebido alcohol siendo menor de 21 años. Pero ojo, que no se trata de una condena por manejar bajo la influencia del alcohol (DWI), sino solamente de una sospecha de la policía de que pudo haber tomado alguna bebida, lo cual es muy diferente”, asegura Idlibby.

Según el experimentado hombre de leyes, para un juez de inmigración a la hora de decidir acerca de un caso, lo que pesan son aquellos delitos en los cuales una persona ha sido declarada culpable, no las acusaciones que se le puedan haber presentado en su momento, por lo cual aconsejó que “nunca vayan a declararse culpables sin antes consultarlo bien con un abogado”.

Leyva, quien desde antes de ser enviado a la cárcel de inmigración en Georgia, como último paso antes de ser deportado, ya había comenzado su proceso de aplicación para la Acción Diferida (DACA), está muy feliz ahora de los resultados alcanzados y de lo prometedor que avizora su futuro inmediato.

“Yo quiero que él se haga alguien, que estudie y que tenga un buen trabajo y un buen futuro, para eso fue que me esforcé tanto para traerlo desde México”, dice Alma Delia Martínez, madre del joven.

Entre tanto por su parte el abogado Idlibby, quien se tomó tanto interés en el caso de Leyva que ha llegado a considerarle casi como a un hijo, dijo a nuestro semanario que las esperanzas de que al joven le sea aprobada la Acción Diferida son muy altas, y que desde que fue puesto en libertad ya incluso fue citado para tomarle las huellas dactilares como exigen los trámites.

“Él (Idlibby) me dijo que me iba a sacar libre y lo logró el día antes de que tuviera que presentarme en corte para ser deportado. Ahora mi compromiso es no echar a perder todo ese trabajo y portarme bien y aprovechar esta segunda oportunidad que se me ha dado en mi vida” expresó Luis Enrique.