Presidente de Estados Unidos, Joe Biden.
Presidente de Estados Unidos, Joe Biden. Credit: Cortesía

Charlotte. – La Cámara de Representantes aprobó el viernes, 19 de noviembre, el proyecto de ley de gasto social del presidente Joe Biden, que tiene un costo de dos trillones de dólares, e incluye un proyecto migratorio que permitiría la permanencia en el país a 7 millones de indocumentados.

La votación fue de 220 a favor y 213 en contra. Ningún congresista republicano respaldó la llamada legislación “Build Back Better”, pero un representante demócrata se les unió.

El mayor plan de legalización

El proyecto de ley crearía el programa de legalización masiva de indocumentados más grande en la historia de Estados Unidos.

Sin embargo, la aprobada propuesta HR 5376, que ahora irá al Senado, no contempla el camino a la ciudadanía para los inmigrantes beneficiados.

Los requisitos

La ley daría permisos de trabajo, autorización para viajar al extranjero y obtener licencias de conducir.

El 65 por ciento de los indocumentados estarían protegidos de ser deportados durante una década.

La HR 5376 otorgaría a los inmigrantes indocumentados “libertad condicional”, admitiéndolos formalmente en los Estados Unidos si presentan una solicitud, pagan una tarifa y pasan verificaciones de antecedentes criminales.

Para calificar, deben haber llegado antes del 1 de enero de 2011.

Los permisos de trabajo serían válidos por cinco años y podrían renovarse una vez, extendiendo las protecciones hasta septiembre de 2031.

Cuatro millones de inmigrantes irregulares, que no cuentan con estatus legal, no serían elegibles para aplicar para ser beneficiados por esta ley.

Tarjetas verdes

La medida también restauraría más de 400 mil tarjetas verdes que no se usaron debido a demoras burocráticas o relacionadas con la pandemia.

Las tarjetas verdes no son para indocumentados, sino  para residentes permanentes, que pueden acceder a la ciudadanía.

Oposición republicana

En la Cámara Alta del Capitolio, los republicanos no tienen disposición para aprobar ningún tipo de regularización que beneficie a los inmigrantes indocumentados.

La crisis migratoria en la frontera con México, agravada por las caravanas, dio pie para que la posición republicana sea no discutir nada migratorio hasta que el borde fronterizo no se halle sellado.

El senador Lindsey Graham, republicano por Carolina del Sur, líder en inmigración en el Senado, dijo: “Va a ser muy difícil lograr que se elabore un proyecto de ley bipartidista sobre cualquier cosa que tenga un componente de legalización hasta que se detenga el flujo”.

La parlamentaria

La parlamentaria del Senado, asesora de la corporación legislativa, rechazó dos veces proyectos demócratas de legalización que contemplaban el camino a la ciudadanía, argumentando que no se ajustaban a propuestas de ley presupuestarias.

Los demócratas sostienen que la inmigración es un imperativo económico claro, considerando la escasez de mano de obra en el país y la evidencia de la dependencia de los trabajadores inmigrantes durante la pandemia.

Si la parlamentaria del Senado también rechaza el plan de la Cámara, entonces el Senado tendrá que decidir si elabora otra propuesta o ignora su consejo y la aprueba de todos modos.

Piedras en el zapato

En el Senado está en duda si los senadores demócratas Joe Manchin, de Virginia Occidental, y Krysten Sinema, de Arizona, vitales para pasar cualquier ley, respaldarán el plan de reforma migratoria de su propio partido.

El proyecto sería aprobado por el proceso de reconciliación presupuestaria que requiere la participación de los 50 senadores demócratas y el voto de la vicepresidenta Kamala Harris, de facto presidenta del Senado.

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1 comentario

  1. Si yo tengo 30 años solo
    TPS por favor piense en sotros que tenemos hijos aquí tenemos casa hemos invertido todo aquí no podemos regresar de que vamos a vivir en nuestros países si hemos dejado todo aqui

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