Una fiscal de Atlanta (EE.UU.) pedirá la pena de muerte para el sospechoso del tiroteo contra varios locales de masajes asiáticos, donde ocho personas murieron en marzo, al considerar que se trató de un crimen de ocio, según documentos judiciales dados a conocer este martes. EFE/EPA/ERIK S. LESSER/Archivo

Washington, 11 may (EFE).- Una fiscal de Atlanta (EE.UU.) pedirá la pena de muerte para el sospechoso del tiroteo contra varios locales de masajes asiáticos, donde ocho personas murieron en marzo, al considerar que se trató de un crimen de ocio, según documentos judiciales dados a conocer este martes.

La fiscal del distrito en el condado de Fulton (Atlanta), Fani Willis, cree que el sospechoso, Robert Aaron Long, de 22 años y de raza blanca, atacó a cuatro de las víctimas porque eran de origen asiático, indican esos escritos, cuyo contenido fue difundido por medios locales.

Long fue imputado este martes por un gran jurado del condado de Fulton por la muerte de cuatro mujeres asiáticas en dos de los establecimientos de masajes atacados, que se localizan en esa zona. Esta acusación no incluye cargos por los fallecimientos de otras cuatro personas, que perdieron la vida en un tercer local, en el condado de Cherokee.

Siete de las ocho personas que fallecieron en los ataques eran mujeres, seis de ellas de origen asiático, mientras que las otras dos víctimas eran de raza blanca y hubo también un hombre hispano herido, aunque no de gravedad.

La imputación en el condado de Fulton incluye un cargo por terrorismo doméstico, cuatro por asesinato, cuatro por homicidio involuntario, cinco por agresión con arma letal y cuatro por posesión de armas de fuego.

Willis por su parte presentó una notificación ante el tribunal para informar de que buscará la pena de muerte para Long si finalmente es hallado culpable de asesinato.

Las primeras noticias vincularon rápidamente el ataque con la ola de delitos de odio contra las personas de origen asiático, pero el sospechoso admitió después a las autoridades que disparó contra esos establecimientos porque los «culpaba» de mantener activa su adicción al sexo y quería «eliminar la tentación».