Washington, 5 abr (EFE).- El presidente estadounidense, Donald Trump, sorprendió hoy con una importante reorganización del Consejo de Seguridad Nacional (NSC), del que sacó a su controvertido jefe de estrategia política, Steve Bannon, quien había sido incluido en el órgano de la Casa Blanca encargado de tratar las crisis en el exterior.

La decisión de Trump supone devolver al Consejo de Seguridad Nacional a una estructura más tradicional y refuerza el peso del teniente general H.R. McMaster, actual asesor presidencial, al frente del órgano.

La remodelación figura en un documento del registro federal con fecha de este martes, pero cuyo contenido fue dado a conocer hoy.

McMaster sustituyó al primer designado por el presidente Trump como su asesor en Seguridad Nacional, el también general Michael Flynn, quien tuvo que renunciar por sus vínculos con Rusia tras menos de un mes en el cargo.

Según la prensa estadounidense, McMaster había mostrado abiertamente sus discrepancias con Bannon en numerosas ocasiones durante las reuniones.

La inclusión de Bannon en ese órgano generó enorme controversia, ya que se trataba de la primera vez que participaba como invitado permanente de estas reuniones de Seguridad Nacional un estratega político, sin experiencia previa alguna en materia de política exterior.

Trump fue duramente criticado entonces tanto por la oposición demócrata como por parte de su propio partido republicano por querer politizar un órgano que por definición no debería ser partidista.

Tras la salida de Bannon, y según el documento oficial, será McMaster como asesor de Seguridad Nacional «el responsable de determinar la agenda de las reuniones» y preparar las decisiones del consejo de manera oportuna».

Bannon emitió un escueto comunicado en el que dijo que había sido incluido para «desinstrumentalizar» el Consejo tras los años de Susan Rice, asesora del expresidente Barack Obama, y que una vez concluido ese proceso «el general McMaster ha regresado a sus funciones apropiadas».

Asimismo, dentro de esta reestructuración, el director de Inteligencia Nacional, Dan Coats, y el jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Joseph Dunford, vuelven a ser «participantes regulares» del Consejo de Seguridad Nacional, ya que en un primer momento se señaló que asistirían solo cuando se debatiesen «temas relacionados con sus responsabilidades y su experiencia».

También regresan a las reuniones el director de la CIA, Mike Pompeo, y se han añadido el secretario de Energía, Rick Perry, y la embajadora estadounidense ante la ONU, Nikki Haley

Bannon, exdirector de la página web de ultraderecha Breitbart News y jefe de la campaña electoral de Trump, cuenta con gran relevancia en la Casa Blanca lo que ha generado suspicacias en el Congreso y en círculos diplomáticos dado su papel poco tradicional.

Incluso entre los propios republicanos, la especial ascendencia de Bannon sobre el presidente es vista con preocupación, por ello algunos acogieron la decisión con satisfacción, como la congresista republicana Ileana Ros-Lehtinen, que en un tuit la consideró una «noticia positiva».

McMaster cuenta, por el contrario, con el respaldo del poder establecido del partido republicano, y tras su designación, John McCain, uno de los senadores más críticos con Trump, no dudó «en dar gran crédito al presidente por esta decisión».

La sustitución Flynn por parte de McMaster puso fin a uno de los principales escándalos del primer mes de gobierno de Trump tras conocerse que éste mintió al vicepresidente Mike Pence y a otros altos cargos sobre sus contactos con el embajador ruso en Washington, Serguéi Kisliak, y que no informó cuando asumió el cargo de los ingresos que había recibido de tres compañías relacionadas con Rusia.