Austin (EE.UU.), 18 jun (EFE).- El estado de Texas, en Estados Unidos, ejecutó hoy a Gregory Russeau, un afroamericano de 45 años condenado a muerte por el robo y asesinato de un anciano de 75 cometido en el 2001.

A Russeau lo declararon muerto a las 18.49 hora local (23.49 GMT) tras recibir una inyección letal de pentobarbital en la cárcel de Huntsville, según notificó el Departamento de Justicia Criminal de Texas.

Sus últimas palabras fueron: «Quiero agradecer a mi familia y amigos por todo lo que han hecho por mí. Gracias por estar aquí, así no me voy solo. A mi hija, te quiero; a mis nietos, hermanas y hermanos, los quiero. Estoy listo para irme».

Su caso se remonta al 30 de mayo de 2001, cuando Russeau asesinó en un taller de Tyler (este de Texas) a un mecánico de 75 años al que le robó la billetera y el vehículo, así como varios objetos de valor del establecimiento.

Al mecánico, James Syvertson, lo encontraron sus familiares horas después tendido en un charco de sangre.

La Policía tardo menos de un día en detener a Russeau, consumidor habitual de crack y cocaína, mientras conducía el vehículo robado de Syvertson en Longview, a pocos kilómetros de Tyler.

En la escena del crimen encontraron sus huellas dactilares y rastros de ADN, evidencias con las que un jurado lo condenó a muerte en 2002 tras deliberar menos de una hora.

En una entrevista reciente, Russeau acusó a la Policía de orquestar un montaje con las pruebas: «Todos los miembros del jurado eran blancos, él era un anciano de 75 años y yo un drogadicto negro», dijo.

Desde 1988, con 19 años, Russeau había pasado periodos intermitentes en prisión por asaltos y robo de vehículos.

En lo que va de 2015, Texas ha ejecutado a nueve presos, más de la mitad de los 17 de todo el país.

La de Russeau es la ejecución número 1.411 desde que el Tribunal Supremo reinstauró la pena de muerte en 1976, 527 de ellas se han aplicado en Texas.