Beatriz Pascual Macías

Washington, 18 dic (EFE).- Los tres aspirantes demócratas a la Presidencia de EE.UU. se medirán este sábado en Manchester (New Hampshire) en el último debate televisado de este 2015 y en el que el senador Bernie Sanders tendrá que defenderse de una nueva polémica por acceder a datos secretos de su rival Hillary Clinton.

Esta controversia amenaza con agriar la concordia que los demócratas han lucido en sus dos anteriores debates de primarias, en contraste con los enfrentamientos dialécticos republicanos, marcados por escenas agresivas o duros calificativos y en los que el magnate Donald Trump ha tenido un papel protagonista.

El caso estalló hoy, cuando el Comité Nacional Demócrata (DNC) anunció que decidió sancionar a Sanders, segundo en las encuestas y que se define como un «socialista democrático», porque algunos miembros de su campaña accedieron a datos sobre votantes demócratas recolectados por la campaña de Clinton.

La decisión del organismo que dirige al Partido Demócrata daña así a la campaña del senador, porque restringe su acceso a los números de teléfono de sus voluntarios y también a una lista sobre votantes demócratas elaborada por el propio DNC, a la que sí seguirán accediendo Clinton y el tercer aspirante, Martin O’Malley.

Hasta ahora, los desencuentros ideológicos más marcados de los debates demócratas han estado protagonizados por Clinton, veterana política demócrata, y Sanders, senador independiente, y se han referido a asuntos como la reforma financiera, el control sobre Wall Street y las políticas sobre el control de armas.

Por el momento, la campaña de Clinton solo ha emitido un breve comunicado sobre la incursión, por lo que mañana los presentadores de la cadena encargada de retransmitir el debate, ABC, podrían tratar de conseguir una reacción más fuerte de los candidatos.

«Estamos pidiendo a la campaña de Sanders y al DNC que trabajen para garantizar con toda prontitud que nuestros datos no están en posesión de la campaña de Sanders y que la campaña de Sanders solo accede a sus propios datos», destacó Brian Fallon, portavoz del equipo electoral de la ex primera dama.

Este tercer debate, el último del año, tiene además un significado simbólico por celebrarse en el estado de Nuevo Hampshire, concretamente sobre el escenario de la universidad de Saint Anselm, donde el entonces senador John F. Kennedy dio uno de sus discursos más famosos en 1960.

Las primarias de Nuevo Hampshire, junto a los caucus (asambleas populares) de Iowa, son dos de los eventos más importantes de las elecciones porque en ellos se selecciona a los primeros delegados republicanos y demócratas que elegirán a sus candidatos presidenciales en las respectivas convenciones nacionales.

Nuevo Hampshire podría ser, además, una de las mejores bazas de Sanders, que con un apoyo del 48 % podría anotarse una victoria clave y dejar en segundo lugar a Clinton, respaldada en este estado por el 43,8 %, según la web Real Clear Politics, que elabora un promedio diario de las principales encuestas de opinión.

Por ello, la actuación de Sanders mañana podría ser crucial para el futuro de la campaña demócrata por la Presidencia y podría influir en la figura de la ex secretaria de Estado, favorita en las encuestas y entre gobernadores y legisladores, que le han respaldado en mayor proporción que a ningún otro candidato.

Hasta el cantante Ricky Martin, icono de la comunidad hispana de EE.UU., se decantó este mes por Clinton como candidata a la Casa Blanca por ser una «latina de corazón», según dijo en su Twitter.

El debate comenzará a las 20.00 hora local (01.00 GMT del domingo) y promete poner sobre la mesa otros relevantes temas de actualidad, como el terrorismo, la inmigración y la decisión de esta semana de la Reserva Federal (Fed) de subir los tipos de interés, por primera vez, en una década.