Washington, 22 jul (EFE).- El presidente estadounidense, Barack Obama, felicitó hoy a su homólogo afgano, Ashraf Ghani, por los «progresos» logrados desde marzo a la hora de «frenar la corrupción y revitalizar la economía», así como por la labor de las fuerzas armadas afganas en la lucha contra los insurgentes talibanes.

En una videoconferencia en la que también participó el jefe del Gobierno afgano, Abdulá Abdulá, Obama subrayó «los progresos hechos desde que los líderes se reunieron en Washington en marzo, incluidos los esfuerzos para frenar la corrupción, revitalizar la economía, y mejorar la conexión económica regional», indicó la Casa Blanca.

Además, el mandatario estadounidense alabó «el papel de las fuerzas armadas de Afganistán durante la actual temporada de combates».

«Los líderes discutieron maneras de continuar fortaleciendo las fuerzas de seguridad nacional y de defensa de Afganistán como parte de la misión de entrenamiento, asesoramiento y asistencia de EE.UU. para contrarrestar las amenazas a Afganistán y su gente», agregó una nota de la casa presidencial.

Por último, conversaron «sobre la necesidad de impulsar la cooperación regional para enfrentar la amenaza terrorista», y Obama expresó su «respaldo al proceso de paz liderado por Afganistán» y «los esfuerzos del presidente Ghani para avanzar en la reconciliación».

Ghani sucedió en el cargo de presidente a Hamid Karzai en septiembre de 2014.

Después de 13 años de guerra y el anuncio de la salida de las tropas estadounidenses a finales del año pasado, EE.UU. ha mostrado su preocupación por la debilidad de las autoridades locales para enfrentar en solitario la amenaza de los insurgentes talibanes, que siguen atacando puestos del Ejército afgano y de la coalición internacional.

Los acuerdos sellados con Afganistán en 2014 preveían la presencia en el país de 9.800 soldados estadounidenses hasta finales de 2015, tras la retirada de la OTAN este año, pero finalmente se incrementaron en 1.000 efectivos más.

En un principio, su misión estaría limitada a combatir los resquicios de Al Qaeda y entrenar y asistir a las fuerzas afganas.

El cambio en la estrategia responde a las presiones del Pentágono para completar con éxito la misión en Afganistán, la guerra más larga de la historia de EE.UU., y permitirá a las fuerzas estadounidenses ejecutar misiones contra los talibanes y otros grupos que sean una amenaza para ellas o el Gobierno afgano.