Washington, 15 dic (EFE).- Tres precandidatos del Partido Republicano a la presidencia de EE.UU. coincidieron hoy en apuntar que los cambios de régimen y el derrocamiento de dictadores en Oriente Medio no deberían ser una prioridad para la política exterior estadounidense.

El magnate Donald Trump, el neurocirujano retirado Ben Carson y el senador libertario por Kentucky Rand Paul pusieron en duda en el debate televisado de hoy que la implicación de EE.UU. para derrocar regímenes como los de Sadam Husein en Irak, Muamar el Gadafi en Libia o Bashar al Asad en Siria sea beneficiosa tanto para EE.UU. como para los propios países implicados.

“Hemos dedicado 4 billones de dólares para echar a personas con las que hubiéramos estado mucho mejor. Hubiéramos hecho un gran trabajo para la humanidad, la gente no hubiera muerto, y hubiéramos dedicado ese dinero a nuestras carreteras y puentes. Oriente Próximo es ahora un desastre total”, sostuvo Trump.

El magnate matizó que cree que el presidente sirio, Bashar al Asad, es “un tipo malo, muy malo”, pero que “hay que hacer cada cosa a su vez” y que primero hay que “deshacerse del Estado Islámico (EI) porque no se puede luchar contra todos al mismo tiempo”.

Por su parte, Carson indicó que, aunque “nadie está nunca mejor con dictadores”, EE.UU. debe preocuparse “de las necesidades de los estadounidenses antes de ir a otros países”.

“Los neoconservadores quieren cambios de régimen. Eso no funciona. Lo que obtienes es caos y de él salen terroristas”, se sumo también a la tesis el senador Rand Paul, autoproclamado libertario y contrario al intervencionismo por parte de EE.UU. en terceros países.

Los nueve aspirantes mejor posicionados en las encuestas a ser el nominado del Partido Republicano para las elecciones presidenciales de 2016 en EE.UU. debaten hoy en el casino Venetian de Las Vegas (Nevada), en el quinto encuentro televisado de los precandidatos en lo que va de campaña.