FLAGSTAFF, Arizona, EE.UU. (AP) — La localidad de Flagstaff, en el norte de Arizona, es sinónimo de montaña, rodeada de pinos, prados y senderos que ofrecen alivio ante el calor del desierto.

Pero ahora algunas partes están ardiendo de nuevo este año, en un incendio avivado por vientos que dejaron en tierra los medios aéreos el lunes. Los bomberos esperaban vientos más moderados el martes y durante el resto de la semana, lo que podría ayudarles a controlar unas llamas que aún no han decorado casas pero sí se han adentrado en una zona salvaje y avanzan hacia el cráter de un volcán.

Los vecinos de la ciudad miraban hacia las montañas, donde el humo se alzaba en el aire, algunos con temor, otros nerviosos, y la mayoría esperaba en que la humedad prevista para finales de semana trajera algo de alivio.

“Desde luego estamos secos”, dijo el lunes por la tarde Colin Challiflour, residente en Flagstaff. “Los bosques están secos. Es mala suerte. No es agradable de ver”.

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Unas 2.500 casas han sido evacuadas por dos incendios forestales que arden a las afueras de la ciudad. Han ardido una vivienda y un edificio auxiliar, según la policía del condado Coconino. Otros cientos de personas en California y Nuevo México se han visto obligadas a deja sus hogares amenazados por el fuego.

En el norte de Arizona, el condado Coconino declaró una emergencia debido al incendio. El lunes se estimó que abarcaba unos 20 kilómetros cuadrados (8 millas cuadradas), aunque los bomberos no habían podido comprobarlo desde el aire.

Otros dos fuegos más pequeños al nordeste del incendio principal se unieron y provocaron evacuaciones en una zona más remota el lunes.

Al inicio de esta primavera se produjeron incendios en varios estados del oeste de Estados Unidos, donde el cambio climático y una prolongada sequía aumentan la frecuencia e intensidad de los incendios en bosques y pastos. Un incendio a las afueras de Flagstaff destruyó más de dos docenas de viviendas en primavera. La mayoría de los vecinos que evacuaron entonces estaban de nuevo fuera de su casa debido al nuevo fuego.

El número de millas cuadradas calcinadas este año es más del doble de la media nacional de los últimos 10 años, y estados como Nuevo México ya han batido récords con fuegos devastadores que destruyeron cientos de viviendas, además de causar daños medioambientales que se espera afecten al suministro de agua.

En todo Estados Unidos, más de 6.200 bomberos forestales combatían casi tres docenas de incendios incontrolados que han quemado unos 4.408 kilómetros cuadrados (un millón de acres), según el Centro Nacional Interagencia contra Incendios.

Incluso en Alaska, los meteorólogos han advertido que varios incendios en el sur del estado han crecido de forma excepcional en la última semana, lo que no es habitual. El suroeste de Alaska suele experimentar periodos más breves de riesgo alto de fuegos porque la lluvia ocasional puede dar algo de alivio, pero la región ha tenido calor y viento desde mediados de mayo, lo que ha secado la vegetación.

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Un tiempo favorable ayudó el lunes a frenar el avance de un incendio en la tundra a apenas 4,8 kilómetros (3 millas) de un poblado indígena de Alaska.

En California se ordenó la evacuación de unas 300 casas aisladas cerca de un incendio iniciado el fin de semana al nordeste de Los Ángeles, en las montañas de San Gabriel. Para el lunes había consumido unos 3,9 kilómetros cuadrados (1,5 millas cuadradas) de pinares y estaba contenido en un 27%, según la vocera de bomberos Dana Dierkes.

Un segundo fuego en el condado Tehama, en el norte de California, ha destruido 10 edificios, dañado otras cuatro y amenazaba unas 160 estructuras, según los bomberos. El lunes por la noche estaba contenido en un 20%.

Más al sur, en el condado San Diego, cinco personas fueron rescatadas tras comenzar un pequeño fuego cerca de la frontera entre México y Estados Unidos, según las autoridades.

En el norte de California, un tramo de 80 kilómetros (50 millas) de la carretera estatal 70 se cerró de forma indefinida el lunes después de que lodo, rocas y árboles muertos invadieran los carriles en inundaciones repentinas a lo largo de una zona quemada en un incendio.

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Los periodistas de Associated Press Christopher Weber en Los Ángeles; Mark Thiessen en Anchorage, Alaska; Jim Anderson en Denver; y Susan Montoya Bryan en Albuquerque, Nuevo México, contribuyeron a este despacho.

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