Naciones Unidas, 15 jul (EFE).- El representante especial de la ONU para Libia, Bernardino León, animó hoy al Parlamento de Trípoli a sumarse al acuerdo de paz firmado la pasada semana y defendió que un Gobierno de unidad es el único que puede poner fin a la crisis y frenar el avance del Estado Islámico (EI) y otros grupos yihadistas.

“Quiero subrayar que la puerta sigue abierta para que se unan”, dijo León al parlamento rebelde, que se disputa la legitimidad con el Congreso de los Diputados, con sede en Tobruk y reconocido internacionalmente.

El diplomático español, en una comparecencia ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, destacó el “importante papel” desempeñado por Trípoli en la preparación del acuerdo e insistió en que también es fruto de su trabajo.

“No deberían quedarse al margen mientras esta visión compartida para una solución a la crisis continúa tomando forma”, insistió.

El texto, sellado el pasado día 11 en la localidad marroquí de Sjirat, contó con la firma del parlamento de Tobruk junto a parlamentarios independientes y otros actores políticos, municipales y representantes de la sociedad civil libia.

El Parlamento de Trípoli anunció previamente que no iba a volver a la mesa de diálogo mientras no se aceptasen las enmiendas que presentó al acuerdo.

León, mientras tanto, defendió hoy que la firma de la semana pasada supuso un consenso entre las partes bajo la idea de que el texto “no será enmendado”.

Pese a ello, en declaraciones a los periodistas, confió en que finalmente el parlamento rebelde termine por unirse y opinó que no hay “diferencias sustanciales” que lo hagan imposible.

El acuerdo estipula, entre otras cosas, la creación de un gobierno de unidad nacional, que según el enviado de la ONU debe ser un Ejecutivo fuerte, que represente a todos los libios y que sea respaldado por la comunidad internacional.

Para León, sólo ese gobierno será capaz de dar respuesta a la amenaza del EI y de otros grupos, que controlan parte del país.

Según explicó al Consejo de Seguridad, las violaciones y abusos de los derechos humanos se repiten “con impunidad” en Libia, especialmente en ciudades como Bengasi, cuna de la revolución contra el régimen de Muamar al Gadafi, donde en los últimos días han aumentado los combates entre distintas facciones.

“No podemos esperar más. Libia es un país al borde del colapso. No es una exageración”, dijo poco después a los periodistas, advirtiendo sobre la fuerte “presión” por parte del EI.

El embajador libio ante la ONU, Ibrahim Dabbashi, acusó hoy al propio Consejo de Seguridad de dificultar la lucha contra el grupo yihadista al mantener sanciones que, subrayó, impiden por ejemplo la adquisición de armamento para combatir a los terroristas.

El Ejecutivo libio ha solicitado al comité de sanciones del Consejo que le permita importar armas, una solicitud que por ahora no ha sido escuchada.

León, preguntado al respecto tras la reunión, pidió centrarse por ahora en poner en marcha el gobierno de unidad y, después, atender sus peticiones en este ámbito.