Naciones Unidas, 29 jul (EFE).- La ONU anunció hoy la puesta en marcha de un nuevo intento para lograr un fin negociado a la guerra en Siria, pero reconoció que por ahora las diferencias entre las partes son demasiado grandes y ni siquiera permiten plantear verdaderas negociaciones de paz.

La nueva iniciativa vuelve a basarse en el Comunicado de Ginebra, un documento acordado hace tres años para impulsar un cese de las hostilidades y una transición política y que, pese a que nunca se ha implementado, sigue siendo la única esperanza para avanzar.

Tras meses de consultas con las partes, el mediador de Naciones Unidas, Staffan de Mistura, propuso hoy convocar una serie de «discusiones paralelas, simultáneas y temáticas» que a través de «grupos de trabajo» formados por las distintas facciones sirias aborden los «aspectos clave del Comunicado de Ginebra».

Esos temas fundamentales son, según De Mistura, la seguridad y protección, los asuntos políticos y constitucionales, los aspectos militares y el mantenimiento de las instituciones públicas.

Los grupos de discusión se pondrán en marcha «tan pronto como sea posible, incluso en septiembre», según dijo el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.

De ese proceso de diálogo a pequeña escala, Naciones Unidas espera que pueda surgir un documento marco para la implementación del Comunicado de Ginebra y, eventualmente, «negociaciones formales» para poner fin al conflicto.

«En medio de las enormes brechas, hay puntos de consenso sobre los que puede construirse un proceso político creíble», aseguró Ban al presentar esta nueva iniciativa ante el Consejo de Seguridad.

Según el diplomático coreano, el mayor obstáculo para avanzar sobre las bases de Ginebra sigue siendo la formación de un Ejecutivo de consenso que se encargue de pilotar la transición, pues parte de la oposición se niega a sentarse con el régimen y el Gobierno de Bachar al Asad insiste en que esa fórmula sería «inconstitucional».

«Aunque son difíciles, estos obstáculos y diferencias no son insalvables», aseguró Ban, que dijo que está listo para convocar una conferencia internacional que respalde las recomendaciones o acuerdos que puedan lograr las partes sirias.

Por ahora, sin embargo, no se prevén discusiones de paz como las mantenidas en el pasado en Ginebra, dado que un acuerdo sería «difícil en el actual contexto» y muchos de los actores consultados han pedido explícitamente que no se convoque un proceso de ese tipo todavía, dijo De Mistura.

Según la ONU, lo que sí comparten tanto el régimen de Al Asad como la oposición es la necesidad de hacer algo urgentemente, en especial ante el avance de grupos terroristas como el Estado Islámico (EI) y el Frente al Nusra.

«El miedo a las banderas negras sobre Damasco está llevando a algunos a reconsiderar sus posturas anteriores», dijo De Mistura en referencia al símbolo de los yihadistas.

Esas posiciones, pese a todo, siguen estando muy lejanas y cada mes que pasa las posibilidades de una solución negociada se alejan, según la ONU.

Ban, en su intervención ante el Consejo, criticó duramente la «división» mostrada por los miembros del máximo órgano de decisión de las Naciones Unidas, que en más de cuatro años de guerra han sido incapaces de impulsar una solución, con Rusia alineada con Damasco y Occidente exigiendo un cambio de régimen.

El secretario general reclamó respaldo al plan de De Mistura, algo que podría escenificarse con la aprobación de una declaración por parte del Consejo, según dijeron fuentes diplomáticas tras las consultas mantenidas a puerta cerrada por los miembros.

Para canalizar el apoyo internacional al proceso, el enviado de la ONU planteó hoy la creación de un «grupo de contacto», del que por el momento no quiso dar más detalles.

Desde su comienzo en plena Primavera Árabe, la guerra en Siria ha terminado con la vida de al menos 250.000 personas y ha forzado a casi la mitad de la población del país a dejar sus hogares.

La situación, según Naciones Unidas, no deja de empeorar y los «crímenes atroces» se dan «casi cada hora», en un conflicto que además ha servido de caldo de cultivo para el avance de grupos terroristas que amenazan a toda la región.