Nueva York, 17 jul (EFE).- El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, condenó hoy los atentados terroristas perpetrados en los últimos días por Boko Haram, que dejaron decenas de muertos en las localidades de Gombe y Damaturu, en el noreste del país.

«Estos horrendos crímenes se produjeron mientras las víctimas, junto a nigerianos en toda la nación, hacían los rezos del Eid, un momento sagrado para la reunión de familias y comunidades», dijo Ban a través de un comunicado de su portavoz.

«De esta forma, los ataques constituyen una agresión contra las creencias de todas las personas», añadió.

El jefe de las Naciones Unidas trasladó sus condolencias a las familias y seres queridos de los fallecidos y deseó una rápida recuperación a todos los heridos.

Además, reiteró su solidaridad con el pueblo nigeriano y el apoyo de la ONU a la lucha contra el terrorismo del Gobierno del país.

El jueves, al menos 10 personas murieron en dos fuertes explosiones simultáneas que sacudieron un concurrido mercado de la ciudad de Gombe, mientras que hoy otras 50 fallecieron cuando dos suicidas se inmolaron en medio de una gran multitud que celebraba el fin del Ramadán en Damaturu.

Pese a que ningún grupo ha reivindicado los atentados, todas las sospechas apuntan al grupo terrorista Boko Haram, que durante las últimas semanas ha intensificado su campaña de ataques en el noreste del país.

Los yihadistas han respondido así al desafío lanzado por el nuevo presidente del país, Muhammadu Buhari, que fue investido en el cargo el pasado 29 de mayo y prometió acabar con los insurgentes.

En las últimas dos semanas, el grupo extremista ha asesinado a más de 500 personas en Nigeria, Chad, Camerún y Níger, en un intento por retomar la iniciativa en el conflicto armado que mantiene desde hace años contra el Estado nigeriano.

Desde febrero pasado, una fuerza multinacional combate a Boko Haram en el noreste de Nigeria y las zonas fronterizas con Chad, Camerún y Níger, una ofensiva que durante meses logró importantes avances contra el grupo islamista, pero que ahora parece estancada por la mayor movilidad de los milicianos.