Miami (EE.UU.), 18 nov (EFE).- Un juez federal estadounidense presentó hoy en Miami (Florida, EEUU) un cargo criminal relacionado con narcotráfico contra el colombiano Henry de Jesús López Londoño, conocido como “Mi Sangre”, quien fue extraditado este jueves de Argentina.

López Londoño, de 45 años, enfrenta el cargo de “conspiración para el tráfico de drogas” entre 2006 y 2012, detalló su abogado Arturo Hernández a la salida de la corte.

Hernández explicó a Efe que se trató de una audiencia de rutina en la que se fijó además la audiencia de fianza para el próximo 29 de noviembre, en la que anticipó, su cliente se declarará “no culpable”.

“Así como en Argentina se declaró ‘no culpable’, lo reiterará en una corte de Estados Unidos”, manifestó Hernández, quien ha sido su abogado durante un año y a quien ayer lo tomó por “sorpresa” su extradición, aunque la esperaba.

El abogado de “Mi Sangre”, a quien las autoridades vinculan como jefe de la banda criminal colombiana Los Urabeños, manifestó que se trataba de un caso “significativo para Colombia”.

López Londoño estaba detenido en Argentina desde octubre 2012 y tenía causas pendientes con la Justicia estadounidense por tráfico de estupefacientes y asociación ilícita.

La Fiscalía federal en Florida solicitó en 2012 su extradición a la Justicia argentina y, en septiembre pasado, el Supremo argentino dio vía libre a la repatriación.

El colombiano llegó la tarde del jueves a Fort Lauderdale, al norte de Miami, extraditado por el Gobierno de Argentina, país al que llegó con un pasaporte falso, en el que vivía junto con su familia y donde intentó fugarse de una prisión federal.

Londoño, acusado de traficar con armas y drogas, estaba detenido en la prisión federal de Ezeiza, cuando fue detenido cerca de la localidad bonaerense de Pilar, donde residía.

El colombiano había entrado en Argentina con pasaporte falso, junto a su mujer y su hijo, y sobre él pesaba una petición de búsqueda de la Policía Nacional colombiana, que lo había identificado como uno de los mayores proveedores de cocaína al cartel de Los Zetas, en México.

Hasta su arresto, según el Ministerio de Seguridad argentino, controlaba “la poderosa Oficina del Envigado” y la banda Los Urabeños, “dos de las más grandes organizaciones criminales de Colombia dedicadas al narcotráfico y la extorsión”.