Washington, 29 ene (EFE).- Ford se ha visto obligada a eliminar dos turnos de trabajo en su planta de montaje de Chicago, donde se producen los modelos de todocaminos SUV Ford Explorer y Lincoln Aviator, debido a la escasez de chips fabricados en Taiwán para el sector del automóvil.

Los problemas de suministro de microprocesadores obligará a la planta de Chicago a operar con un único turno de trabajo a partir de la próxima semana, según informaron este viernes medios locales.

La planta de montaje de Chicago no es la primera de Ford en Estados Unidos afectada por la escasez de chips. Otras tres plantas de montaje de Ford están sufriendo problemas.

La planta del fabricante de automóviles que produce los todocaminos SUV Ford Escape y Lincoln Corsair en Louisville ha tenido que suspender la producción, la segunda vez este mes, por la misma razón.

También dos plantas que producen la camioneta “pickup” F-150 han reducido turnos de trabajo, la de Kansas City y la de Dearborn.

El F-150 es el principal vehículo de Ford en número de ventas y el que más ingresos proporciona a la empresa. Igualmente, los otros modelos afectados por la escasez de chips son de los más rentables de Ford por lo que la suspensión podría afectar de forma significativa los resultados financieros de la compañía.

La eliminación de dos turnos en la planta de montaje de Chicago obligará a Ford a despedir temporalmente a varios miles de trabajadores. La planta emplea a unas 5.800 personas.

Ford prevé que el recorte de la producción en Chicago se prolongue durante una semana pero según informó el sindicato United Auto Workers (UAW) “el potencial de semanas adicionales (de suspensión) es fuerte”.

Ford también tiene previsto reducir la producción de la planta de montaje de Ohio, donde se producen las camionetas F-650 y F-750 aunque en este caso el problema no es la escasez de chips sino la caída de la demanda.

La escasez de microprocesadores es un problema mundial que ha afectado también a empresas como Honda, Nissan, Stellantis, Volkswagen y Daimler, entre otras.

La razón es la reducción de las necesidades del sector durante los primeros meses de la pandemia, cuando las plantas de montaje de los principales fabricantes suspendieron actividades en sus factorías para evitar la transmisión de la covid-19 y el aumento de la demanda de chips por otros sectores económicos.

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