Washington, 22 jul (EFE).- Los familiares del periodista de The Washington Post Jason Rezaian, detenido en Irán y acusado formalmente de espionaje, pidieron hoy su liberación cuando se cumple un año de su encarcelamiento y anunciaron la presentación de una petición ante la Comisión de Derechos Humanos de la ONU.

Los abogados del diario y familiares del periodista acusan en la petición a las autoridades de Irán de una “violación flagrante” de los derechos fundamentales del periodista y una acción “arbitraria e ilegal” por su encarcelamiento durante 365 días.

Esta solicitud ha sido presentada formalmente ante el Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de la ONU, un panel de cinco expertos independientes en derechos humanos y leyes internacionales que evalúa la situación de personas detenidas por los Estados de manera ilegal.

“No hay razón por la que Jason deba estar detenido un día más”, explicó Ali Rezaian, el hermano de Jason, en una rueda de prensa en el Club Nacional de Prensa de Washington, en la que estuvo acompañado por el director del The Washington Post, Martin Baron.

El hermano del periodista criticó el hecho de que su madre, que está en Irán, no haya podido hablar con su hijo, y este solo haya tenido acceso a su abogado.

Asimismo, señaló que la detención de Jason Rezaian “ha sido utilizada como herramienta por una cierta facción del Gobierno iraní en las prolongadas negociaciones nucleares con EE.UU. y otras naciones, un diálogo diplomático totalmente no relacionado con Rezaian, y sobre el que él no tiene control”.

Por ello, el hermano del periodista se mostró esperanzado de que el pacto alcanzado la pasada semana permita a los Gobiernos de ambas partes centrar las conversaciones ahora en la liberación de Rezaian.

Por su parte, Baron insistió en que la liberación del periodista es un “derecho” y recordó que el juicio en Irán no comenzó hasta “el décimo mes” de encarcelamiento de Rezaian, algo que “viola todas las leyes internacionales e iraníes”.

Rezaian, de 39 años y de doble nacionalidad iraní y estadounidense, fue detenido en Teherán hace un año y está acusado formalmente de espionaje y de difundir propaganda hostil contra la República Islámica en un juicio que arrancó el pasado 26 de mayo.

Con esta petición a la ONU, The Washington Post pretende intensificar las presiones internacionales para lograr la liberación de su reportero Jason Rezaian.

Precisamente este martes, el presidente estadounidense, Barack Obama, que ha defendido el pacto nuclear con Irán como un hecho histórico, remarcó que EE.UU. continuará exigiendo la liberación de Rezaian y de otros tres estadounidenses detenidos en Irán.

“No vamos a descansar hasta que traigamos a casa a nuestros estadounidenses que están detenidos injustamente en Irán”, dijo Obama en un discurso ante la asociación de Veteranos de Guerras Extranjeras en Pittsburgh, en el que citó expresamente a Rezaian.

Rezaian, nacido en California e hijo de un iraní y una estadounidense, es el periodista occidental que más tiempo lleva detenido en Irán, y dirigía la corresponsalía de The Washington Post en Teherán desde 2012.

La tercera sesión del juicio contra Rezaian se celebró el pasado 13 de julio, una vez más a puerta cerrada, ante un Tribunal Revolucionario de Teherán, informó la agencia oficial iraní IRNA.

Según anunció la Fiscalía iraní el pasado mes de abril, Rezaian está acusado de “espionaje” por haber recopilado información sobre temas de “política interna y exterior” iraní, de suministrarla a “personas indebidas”, así como de “cooperar con estados hostiles” y “emitir propaganda contra la República Islámica”.

Rezaian fue detenido en julio de 2014 junto con su mujer, la también periodista Yeganeh Salehí, pero ella fue puesta en libertad bajo fianza en octubre.

Además del periodista, se encuentran arrestados en Irán Amir Hekmatí, un exmarine estadounidense de origen iraní acusado de espionaje, quien lleva en prisión más de tres años, y el pastor estadounidense también de origen iraní Saeed Abedini, encarcelado desde septiembre de 2012.

A ellos hay que sumar el caso de Robert Levinson, un exagente del FBI desaparecido en Irán hace ocho años y cuyo paradero se desconoce.