Morelia (México), 16 feb (EFE).- El papa Francisco instó hoy a los religiosas, religiosos y seminaristas mexicanos a "no resignarse" ante las "tentaciones" y dificultades que puedan encontrar y a "salir de la sacristía", durante la misa celebrada en Morelia, en el centro de México.

"No somos ni queremos ser funcionarios de lo divino, no somos ni queremos ser nunca empleados de Dios, porque somos invitados a participar de su vida, somos invitados a introducirnos en su corazón, un corazón que reza y vive diciendo", les dijo al papa.

Una invitación a los religiosos a romper el inmovilismo y a salir a la calle en Morelia, capital del Estado de Michoacán, uno de los más violentos por la fuerte presencia de los narcos.

La cita obligada del papa en sus viajes, el encuentro con los religiosos, se celebró en el estadio "Venustiano Carranza", en la cuarta jornada de su viaje en México, donde cerca de 20.000 religiosos asistieron a la misa y escucharon con atención las palabras del pontífice.

Francisco que clama por pastores "con olor a oveja" que estén con sus fieles, enumeró las tentaciones en las que se pueden caer y que pueden "venir de ambientes muchas veces dominados por la violencia, la corrupción, el tráfico de drogas, el desprecio por la dignidad de la persona, la indiferencia ante el sufrimiento y la precariedad".

Y explicó que el gran peligro para ellos es el de la "resignación".

"Frente a esta realidad nos puede ganar una de las armas preferidas del demonio, la resignación. Una resignación que nos paraliza y nos impide no sólo caminar, sino también hacer camino", dijo.

Por ello, les hizo notar que la resignación "atemoriza" y que les hace quedarse atrincherado en las "sacristías y "aparentes seguridades".

En a misa en Morelia, donde existe también una importante comunidad indígena, también hubo un oración de los fieles leída en uno de los idiomas de los pueblos originarios, el purépecha.

Esta ceremonia sirvió también para rendir homenaje "a alguien que amó tanto este lugar que se hizo hijo de esta tierra", el primer obispo de Michoacán, el español Vasco Vázquez de Quiroga.

"Alguien que supo decir de sí mismo: 'Me arrancaron de la magistratura y me pusieron en el timón del sacerdocio, por mérito de mis pecados'", citó Francisco una de las cartas del obispo conocido como el tata Vasco, que en purépecha significa "padre".

"El español que se hizo indio", recordó Francisco del obispo, que lamentaba cómo "los indios purépechas eran vendidos, vejados y vagabundos por los mercados, recogiendo las arrebañaduras tiradas por los suelos".

La vida del tata Vasco y su defensa de los indios fue el ejemplo que puso a los sacerdotes para que no se dejasen llevar por la tentación y la resignación, ya que él se movilizó y realizó propuestas "que fuesen de respiro ante esta realidad tan paralizante e injusta".

Francisco quiso agradecer al arzobispo de Morelia, el cardenal Alberto Suárez Inda, que le dejase usar para esta misa el cáliz y el báculo que pertenecían a Vasco de Quiroga.

Al final de la ceremonia, el obispo de Chilpancingo-Chilapa, Salvador Rangel Mendoza, aseguró que la visita les alentará "a caminar por los caminos de la alegría del Evangelio, a ir e instalarnos en las periferias existenciales de la mujer y de hombre de nuestro tiempo".

Y, agregó, a " poder contribuir a la construcción del Reino y a un México más justo, reconciliado y en paz".