Washington, 25 jul (EFE).- El secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, consideró este viernes que las elecciones celebradas en Burundi, en las que fue reelegido el actual presidente Pierre Nkurunziza, no fueron un proceso «creíble ni legítimo», y emplazó al Gobierno a dialogar con la oposición y la sociedad civil.

El anuncio este viernes sobre los resultados electorales en Burundi «es la culminación de un proceso electoral con muchos defectos marcado por la violencia y que no ha tenido en consideración los derechos humanos y civiles de los ciudadanos de Burundi», indicó Kerry en un comunicado.

«EE.UU. está profundamente decepcionado con la violación de los acuerdos de Arusha por parte del presidente Nkurunziza y su uso de medios no democráticos para mantener el poder en un proceso electoral que no fue ni creíble ni legítimo», prosiguió el jefe de la diplomacia estadounidense.

Kerry instó al Gobierno del país africano a mantener un diálogo «serio y con contenidos» con la oposición y los líderes de la sociedad civil para alcanzar un consenso que permita que Burundi «vuelva a ganarse la confianza» de sus ciudadanos y de la comunidad internacional.

Nkurunziza fue reelegido para un tercer mandato de cinco años al ganar las elecciones celebradas el pasado día 21 de julio con un 69,41 por ciento de los votos, informó ayer la comisión electoral.

Su rival más cercano, el líder del Frente Nacional de Liberación (FNL), Agathon Rwasa, obtuvo el 18,99 % de los sufragios, mientras que candidato del UPRONA, Gerard Nduwayo, consiguió el 2,14 % de los votos.

Las elecciones presidenciales se celebraron en medio de una gran tensión por la oleada de violencia que se desató después de que Nkurunziza anunció su intención de aspirar a la reelección en contra de lo que establece la Constitución de Burundi, que fija en dos el límite de mandatos presidenciales.

Organizaciones internacionales como la Unión Africana (UA) o la Comunidad del África Oriental (EAC, en inglés) pidieron a Burundi que no celebrara los comicios dada la escasa legitimidad que tendrían sus resultados y preocupadas también por el clima de violencia que atraviesa el país.

Las revueltas populares que comenzaron a finales de abril para protestar contra los planes de Nkurunziza de perpetuarse en el poder han costado ya la vida de más de 80 personas, e incluso hubo un intento de golpe de estado a mediados de mayo.

Más de 160.000 personas han huido de Burundi por miedo a la represión política y han buscado refugio en Ruanda, Tanzania y la República Democrática del Congo, según datos del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).