Washington, 19 oct (EFE).- El Estado ecuatoriano estuvo representado en una de las audiencias convocadas para hoy en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para tratar casos que atañen a ese país, pero faltó a las tres siguientes.

Directivos de la CIDH se congratularon por la primera comparecencia de los representantes del Estado ecuatoriano después de haber estado dos años ausente de las sesiones de la CIDH, pero la satisfacción duró poco.

«Damos la bienvenida al Estado de Ecuador, apreciamos mucho su presencia», destacó la presidenta de la CIDH, Rose-Marie Belle Antoine, al comienzo de la primera audiencia.

No obstante, no hubo representantes del Estado en las tres audiencias siguientes sobre Ecuador de la jornada.

«No tenemos una explicación de por qué se retiraron, es un hecho que se lamenta», dijo a Efe el secretario ejecutivo de la CIDH, el mexicano Emilio Álvarez Icaza.

«(Esto) parece una lectura selectiva de qué atender y qué no atender. Y me parece que las obligaciones internacionales en materia de derechos humanos no es así, no es que fuera un menú, sino que son obligaciones a atender», añadió Icaza, y confió en que Ecuador rectifique su actitud en el próximo periodo de sesiones.

En la primera sesión hubo cinco representantes del Gobierno ecuatoriano, entre ellos el director nacional de Derechos Humanos, Ricardo Velasco, y el subsecretario de Derechos Humanos y Cultos, Juan Sebastián Medina.

La audiencia se centró en el caso de dos poblaciones indígenas que viven ocultas en la selva del Amazonas y cuya vida se ve supuestamente amenazada por la extracción de petróleo.

Velasco pidió que se archive el caso, porque, según dijo, esos dos pueblos están protegidos por el Estado y no se han violado sus derechos como alegan las organizaciones demandantes.

Entre las tres audiencias a las que Ecuador no envió representantes hubo una sesión de seguimiento del informe de la Comisión de la Verdad y otra sobre el suicidio de una adolescente supuestamente a causa de un embarazo fruto de una violación presuntamente cometida por parte de un vicerrector universitario.

La última sesión se dedicó a la situación de los defensores de derechos humanos de los pueblos indígenas en el país andino.

Antes de estas ausencias, Icaza había expresado la satisfacción de la Comisión por la participación de los representantes ecuatorianos.

«Es importante para la CIDH escuchar a las dos partes en materia de casos y así poder tomar una decisión, y también escuchar al Estado frente a lo que planteen las organizaciones de la sociedad civil», aseguró Icaza.

Fue en marzo de 2013 cuando Ecuador ocupó por última vez los asientos destinados al Estado en las audiencias públicas que la CIDH celebra bianualmente en Washington, dado que no envió representantes en marzo de 2015, en las citas de marzo y octubre de 2014 ni tampoco en el último periodo de sesiones de 2013.

El Gobierno de Ecuador es uno de los más críticos con la actuación de la CIDH, institución que depende de la Organización de Estados Americanos (OEA) y a la que acusa de ser parcial en su contra y en la de otros países.

El Ejecutivo ecuatoriano también ha defendido, en varias ocasiones, el cambio de la sede de la CIDH de Estados Unidos a un país que haya ratificado la Convención Americana de Derechos Humanos, uno de los instrumentos jurídicos de la CIDH, algo que el Gobierno de EE.UU. no ha hecho.