Los familiares recurrieron a las redes sociales y esperaron en el intento desesperado de dar con sus hijos desaparecidos mientras el número de fallecidos en un horrible tiroteo en una escuela primaria de Texas subía a al menos 19 alumnos. Las autoridades dijeron que el pistolero mató también a dos adultos.

Adolfo Cruz, de 69 años y que trabaja reparando aires acondicionados, seguía en el exterior de la escuela primaria Robb, en la localidad de Uvalde, al atardecer del martes, esperando noticias sobre su bisnieta de 10 años, Elijah Cruz Torres, cuyo paradero seguía sin estar claro para la familia.

Cruz manejó hasta el lugar del tiroteo tras recibir una llorosa y aterradora llamada de su hija poco después de los primeros reportes acerca del ataque perpetrado por un pistolero de 18 años. Mientras esperaba fuera de la escuela el martes en la noche, su familia estaba en el hospital y en el centro cívico esperando cualquier posible noticia sobre su estado.

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Según Çruz, la espera estaba siendo el momento más duro de su vida.

“Espero que esté viva”, afirmó. “Están esperando por una actualización”.

“Esto es una sorpresa para mi. También lo siento por todas las demás familias. Esta es una comunidad pequeña. Uvalde ha sido siempre muy amigable. La gente es realmente amigable”, agregó Cruz.

En las redes sociales, las familias publicaron imágenes de niños sonrientes mientras pedían información. Las clases estaban en su recta final y cada día escolar tenía un tema. El del martes era “Footloose y Fancy”, y se suponía los alumnos debían llevar ropa bonita con zapatos divertidos o elegantes.

Con la caída de la noche, comenzaron a conocerse los nombres de los asesinados durante el ataque. La maestra Eva Mireles fue recordada como una madre y esposa cariñosa.

“Era aventurera. Definitivamente diría cosas maravillosas sobre ella. Se la va a extrañar mucho”, dijo una de sus familiares, Amber Ybarra, de San Antonio.

Ybarra se preparaba para donar sangre para los heridos y reflexionó cómo nadie pudo detectar posibles problemas en el tirador a tiempo para frenarlo.

“Para mí, se trata más bien de concienciar sobre la salud mental”, afirmó Ybarra, una monitora de wellness que estudió en el centro donde se produjo la tragedia. “Alguien podría haber visto un cambio dramático antes de que ocurriera algo así”.

La funeraria Hillcrest Memorial, que está al otro lado de la calle de la escuela, indicó en una publicación en Facebook el martes en la noche que ayudará a las familias de las víctimas ofreciendo sus servicios gratis.

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