Naciones Unidas, 27 abr (EFE).- El secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, expresó hoy «profunda preocupación» por los dos atentados consecutivos contra la misión pacificadora mixta de la Unión Africana y la ONU para la región de Darfur (UNAMID) y por la «limitada cooperación» del Gobierno de Sudán.

Los atentados, ocurridos el 23 y 24 de abril en Kass, al sur de Darfur, fueron perpetrados por grupos armados todavía sin identificar, y en ellos seis cascos azules resultaron heridos y cuatro de los atacantes perdieron la vida en la operación de autodefensa.

En un comunicado, el máximo responsable de la ONU urgió asimismo al Gobierno de Sudán a «asegurarse de que los responsables sean llevados ante la justicia rápidamente y de que se tomen las acciones necesarias para evitar futuros atentados o amenazas contra los cascos azules en Darfur».

Además, la UNAMID ha comenzado su propia investigación de los incidentes.

Ban también remarcó es su comunicado que «lamenta profundamente» que ayer, 26 de abril, el Gobierno de Sudán denegara el vuelo de urgencia médica para evacuar a un casco azul etíope herido en Mujkar, en el oeste de Darfur, y que murió horas después.

El diplomático coreano expresó sus condolencias tanto al Gobierno de Etiopía como a la familia del fallecido y llamó al Gobierno sudanés a respetar los acuerdos firmados con la ONU y a cooperar con este organismo internacional, así como a levantar las restricciones a las que ha sido sometida la misión.

Por su parte, las autoridades sudanesas acusaron ayer a la UNAMID de haber facilitado la entrada de una «gran fuerza» de rebeldes en ese estado sudanés.

Esta nueva acusación contra la UNAMID fue realizada por el gobernador de Darfur del Sur, Adam Mahmud, en un discurso durante un mitin en la capital provincial, Niyala.

Ya el pasado 8 de abril, el presidente de Sudán, Omar Hasan al Bashir, aseguró que Darfur ya no necesita a la UNAMID porque la rebelión insurgente estaba llegando a su fin.

Darfur, ubicada en el oeste de Sudán, es escenario desde 2003 de un conflicto entre movimientos rebeldes y el Ejército sudanés que ha causado al menos 300.000 muertos y ha obligado a 2.700.000 personas a abandonar sus comunidades de origen, según datos de la ONU.