San Diego (EE.UU.), 6 abr (EFE).- Autoridades de la región fronteriza San Diego-Tijuana dijeron hoy percibir un «cambio de tono» en el discurso sobre una posible renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), por lo que confían en que no será tan adversa como se pensó en un principio.

«Pudiera ser hasta positiva», señaló hoy Alejandra Mier y Terán, directora de la Cámara de Comercio de Otay Mesa, San Diego (California), durante su participación en la vigésimo octava edición de la convención Mexport, feria que reúne a industrias manufactureras de la región Tijuana-San Diego.

En las últimas semanas, se ha barajado que la renegociación del acuerdo trilateral (EE.UU., México y Canadá) podría enfocarse en cambiar las reglas originales del tratado, lo que de acuerdo a la cámara de comercio puede ser favorable para la región.

Con ello, habría mayor oportunidad para el contenido regional, dado que los productos se elaborarían con más componentes hechos en los tres países involucrados en el tratado.

Por ejemplo, esto derivaría en que industrias como la de automóviles sustituya proveedores de otros países por otros que produzcan en México, Estados Unidos o Canadá.

El cambio de conversación ha permitido reducir el nerviosismo que se percibía en la industria de manufactura tras la llegada de Trump a la Presidencia.

«Cuando entró el presidente (Trump) habían dicho varias cosas que temíamos y que ahora, ya ni se escuchan», agregó la líder comerciante, en referencia a la amenaza del Gobierno federal de imponer aranceles a las importaciones desde México.

Para la cónsul general de México en San Diego, Marcela Celorio, «la realidad se impone», pues hay un reconocimiento sobre la interdependencia que existe entre los dos países, lo que sería vital en la mesa de negociación.

«Los hechos, las dinámicas económicas y sociales rebasan cualquier intención política que se quisiera instrumentar», afirmó.

El TLCAN, firmado por EE.UU., México y Canadá en 1992 y que entró en vigor en 1994, ha sido duramente criticado por el presidente Donald Trump, al considerar que lesiona los empleos en el país al trasladarse las fábricas a México para ahorrar costes de producción.

Por eso, representantes de su Gobierno han dejado claro que la revisión de ese tratado será la principal prioridad en materia comercial y quieren dar los primeros pasos legales antes de que comience el descanso legislativo de abril.

Sin embargo, un estudio reciente del Instituto Peterson refleja que por cada 100 trabajos que compañías de manufactura estadounidenses crean en México, se generan 250 más para su filial en Estados Unidos.

A su vez, se estima que cerca de medio millón de empleos en California y cinco millones en Estados Unidos dependen directamente del comercio transfronterizo.

En México, el canciller Luis Videgaray ha dicho que se buscará una negociación constructiva que sea de «ganar-ganar» y admitió que su país preferiría completarlo este año, porque de lo contrario podría verse afectado por la campaña previa a las elecciones mexicanas de 2018.

De su parte, el alcalde de San Diego, Kevin Faulconer, vio favorable que se busque fortalecer el tratado y señaló que la denominada megaregión que comprende parte de las dos Californias es un ejemplo del cómo se puede trabajar de manera conjunta en beneficio de los dos países.

«Estamos creando trabajos de buena calidad en ambos lados de la frontera, esa es una fortaleza para nosotros, una ventaja competitiva», indicó.

San Diego alberga la garita comercial de Otay Mesa, que el año pasado registró un número récord al procesar 44.000 millones de dólares en mercancías, por encima de los 38.000 millones del año anterior.

Así, una delegación conformada por líderes del sector público y privado de San Diego (California) y Tijuana (México) viajaron recientemente a la capital mexicana para reunirse con autoridades a nivel federal y hablar sobre temas que interesan las dos partes, sobre todo el futuro del TLCAN.

«Se está hablando de una renegociación que no tendría el impacto que creíamos anteriormente», mencionó hoy el regidor David Álvarez, quien formó parte de la comitiva.

«Creo que por fin están saliendo ideas que son prácticas para nuestra región», agregó el funcionario, quien recordó que todo cambio propuesto por el presidente deberá ser aprobado por el Congreso.

En dicho viaje, la Cámara de Comercio Regional de San Diego firmó un acuerdo de colaboración con el Senado mexicano, en el que se estableció que habrá seguimiento a temas que impulsan el desarrollo económico de la región fronteriza.