Miami (EE.UU.), 5 may (EFE).- El exprisionero político cubano Armando Valladares, ganador de la Medalla de Canterbury, distinción que concede el Fondo Beckett para la Libertad Religiosa, afirmó hoy que no solo los Gobiernos totalitarios buscan «aplastar ese derecho» y que en el mismo EE.UU. hay tendencias peligrosas en ese sentido.

En unas declaraciones a Efe con motivo del premio, que le será entregado en Nueva York la próxima semana, Valladares mencionó a las Hermanitas de los Pobres y a la cadena de tiendas Hobby Lobby como dos entidades a las que las actuales autoridades estadounidense han tratado de restringir su derecho a la libertad de conciencia.

Ambos casos han llegado a la Corte Suprema de EE.UU. y tienen que ver con la negativa de la orden religiosa católica y el establecimiento comercial a entregar anticonceptivos y dispositivos intrauterinos a sus empleadas por razones de conciencia.

«La libertad religiosa es una de las más importantes porque permite al ser humano una realización plena desde el punto de vista espiritual, sin la cual no se puede lograr nada», subrayó Valladares, quien, además de activista de los derechos humanos, se declara creyente y conservador.

El Fondo Beckett, un bufete de abogados que lleva de manera gratuita casos en los que la libertad religiosa está en juego, ha querido hacer un reconocimiento a Valladares, que pasó 22 de sus 78 años en cárceles cubanas, por «su vida y porque su lucha continúa», dijo a Efe Monserrat Alvarado, directora de estrategia de esa entidad sin ánimo de lucro.

Valladares, quien es poeta y pintor y reside en Miami, fue encarcelado a los 21 años por negarse a colgar una placa que decía «Yo estoy con Fidel» y cumplió 22 años de presidio, durante los cuales sufrió tortura y castigos de todo tipo e hizo varias huelgas de hambre.

Fue puesto en libertad en 1982 gracias a la intervención del presidente francés Francois Mitterrand y escribió un libro, «Contra todo esperanza», que fue traducido a 18 idiomas.

La Medalla de Canterbury le será entregada por Elie Weisel, superviviente del Holocausto y ganador del Premio Nobel de la Paz, quien también fue distinguido en su día por el Fondo Beckett.

Valladares subrayó que espera que asistan a la ceremonia la madre superiora y otras representantes de las Hermanitas de los Pobres, a las que ha defendido públicamente en muchas ocasiones.

En su discurso de aceptación de la Medalla de Canterbury se propone hablar de ese caso, que considera «muy importante», porque además, señaló, el Gobierno de Barack Obama ha exonerado a grandes corporaciones de cumplir los mismos requisitos del Departamento de Salud sobre la compra de anticonceptivos y dispositivos.

La Corte Suprema no ha fallado aun en este caso, pero sí lo hizo ya en el caso de las tiendas Hobby Lobby y a favor de sus propietarios, que son evangélicos, dijo, por su parte, Alvarado.

El Fondo Beckett, que representó a Hobby Lobby y también representa a las monjas, ha ganado hasta ahora cinco casos elevados a la Corte Suprema y maneja entre 30 y 60 casos al año, sin importar qué religión profese el que les pide ayuda.

«Incluso defendemos a ateos, ellos tienen el derecho a no creer en nada», dice Alvarado, quien subraya que la libertad de expresión, la de conciencia y la religiosa son «derechos que van juntos».

En los últimos diez años, el Fondo ha constado que en EE.UU. el Gobierno ha aprobado regulaciones para meterse cada vez más en la vida individual de las personas, agregó.

Sobre el caso concreto de las Hermanitas de los Pobres, a las que oficialmente ni siquiera se reconoce como orden religiosa, dijo que todo se debe a que el Gobierno siguió adelante con la regulación, a pesar de los comentarios en contra y las advertencias de numerosas organizaciones civiles sobre lo que podía ocurrir.

«No estamos hablando de grandes corporaciones que no quieren gastar dinero en anticonceptivos y dispositivos, sino de organizaciones con unas creencias», señaló.