Dakar, 22 nov (EFE).- Al octogenario profesor Iba Der Thiam le enseñaron en la escuela que sus ancestros eran los galos, los pueblos que habitaron los territorios que ahora corresponden a Francia y otros países europeos.

Él era negro, senegalés y estaba siendo educado en su país, pero por aquel entonces Francia lo tenía ocupado y lo que se enseñaba en la metrópoli también se impartía en las colonias, construyendo un imaginario erróneo y borrando la historia de los pueblos autóctonos.

Por este motivo, el profesor Iba Der, exministro de Educación Nacional y representante de Senegal en el Consejo Ejecutivo de la Organización de la ONU para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), emprendió en 2013 el ambicioso proyecto de escribir la Historia General de Senegal.

En ella se busca narrar un período de 350.000 años que van desde la prehistoria hasta la llegada al poder del actual presidente, Macky Sall, quién ha apadrinado con mucho interés este proyecto.

“Todo el mundo conoce la importancia y necesidad de la historia para la conciencia nacional. Gracias a conocerla, apoyándose en ella y teniendo modelos y referencias, podemos hacer frente a muchos desafíos y eso no podíamos hacerlo cuando teníamos que recurrir a la historia de Francia”, explica a Efe en Dakar este ilustre profesor senegalés.

Iba Der conversa inspirando el respeto de aquellos que han vivido mucho y saben de lo que hablan.

Con aire solemne, critica el racismo desarrollado por el colonialismo y la trata negrera, sí como la imagen despectiva del negro a lo largo de la historia y la evolución del mundo, aludiendo a esa idea repetida y falsa de que África no tiene historia.

25 TOMOS DE ENTRE 500 y 800 PÁGINAS

El pasado mes de mayo, vieron la luz los primeros cinco volúmenes de la Historia General de Senegal, pero, según indica el profesor, la colección completa será de unos 25 tomos de entre 500 y 800 páginas cada uno, que terminarán de publicarse en 2024, cuando debe finalizar el segundo y último mandato de Sall, por el gran empuje que el presidente está dando al proyecto.

“Lo que la hace especial es que es una obra realizada por senegaleses, a quienes se unen algunos investigadores que no son senegaleses por el color de la piel, pero que lo son de corazón y por el trabajo que han hecho”, cuenta Iba Der.

En la elaboración de este trabajo participan más de 600 investigadores, como historiadores, geógrafos, arqueólogos y lingüistas.

Diferentes especialistas de ciencias sociales han conjugado sus esfuerzos para reescribir la historia de Senegal con el fin de que los senegaleses tengan documentos en los que apoyarse para “conocer su pasado, entender su presente y proyectar su futuro”.

Aunque ya ha habido tentativas de escribir la historia de Senegal, los franceses han dado su versión de los hechos e investigadores senegaleses han escrito sobre una temática o región concreta, con este proyecto es la primera vez que se escribe la historia de este país de África occidental en su globalidad y en su especificidad, coordinada y en orden cronológico.

“Senegal es la parte del mundo donde los portugueses llegaron, luego los franceses…¡No! ¡No! Hay que deshacerse de esa manera de ver. Desde mucho tiempo atrás venían viajeros aquí, se escribía en lenguas antiguas, sin olvidar el árabe”, explica a Efe el profesor de Historia Antigua Babacar Diop, conocido como Bouba y coordinador adjunto de la Historia General de Senegal.

“Los árabes llegaron antes que portugueses y españoles, ingleses y holandeses y han descrito que era un continente poblado, que las ciudades eran numerosas, los barrios estaban limpios, había casas de varios pisos, civilizaciones enraizadas, seguridad, servicio de aduanas, policía y la economía iba bien”, agrega Iba Der.

LA IMPORTANCIA DE LAS FUENTES ORALES

Para escribir tantísimas páginas sobre Senegal, además de la enorme cantidad de historia que tiene este país africano, también son necesarias las fuentes, desde las arqueológicas y materiales, pasando por las escritas y las orales.

Aunque los megalitos, la cerámica, los escritos producidos por egipcios, griegos, romanos, árabes y la biblioteca colonial forman parte de este entramado, una de las fuentes principales de las que bebe la historia de Senegal y el continente africano son las orales, también despreciadas durante largo tiempo y que se utilizan como argumento para descalificar el pasado de las civilizaciones negras.

Para estos investigadores, sin embargo, es clave. “La tradición oral hay que analizarla como analizamos lo escrito”, subraya Bouba al argumentar que “todas las fuentes son discutibles. Incluso si está escrita” no quiere decir que “es verdad”.

“Es lo oral lo que ha estado en la base de la historia de la humanidad”, sostiene Iba Der.

“Los historiadores africanos -insiste- lo han probado, la Unesco lo ha instaurado y hoy todos los hombres de ciencia de valor universal saben perfectamente lo que la tradición oral puede aportarles como complemento de información e inédito sobre el tema en el que trabajen”.

Ante quienes descalifican la oralidad para quitar credibilidad a la historia que acumula el continente africano, Iba Der recuerda a los trovadores de la Edad Media en Europa, que iban de pueblo en pueblo y de castillo en castillo contando lo que sucedía.

“Son aquellos que no quieren que tengamos nuestra propia historia quienes crean esos falsos problemas con el fin de influenciarnos para que no la escribamos, pero nosotros rechazamos eso y decimos que la tradición oral es una fuente importante de la historia de África”, alega este profesor.

Esta colección demanda un trabajo en equipo y una enorme cantidad de medios, pero el esfuerzo merece la pena. “Somos conscientes de que lo que hacemos es poner las primeras piedras” en esta “empresa colosal” para “recon struir la conciencia africana”, dice Bouba.

Sentado en un sillón de cuero color marrón claro en una habitación llena de libros hasta el último recoveco, el profesor Iba Der cuenta que en 1776, cuando tenía lugar la Revolución de Estados Unidos, también hubo otra que no tantos conocen.

Fue la del señor de la guerra y erudito senegalés Thierno Souleymane Baal, que desarrolló la protección de la mujer, de su intimidad y seguridad, además de crear ayudas familiares, atribuyendo una parte del tesoro oficial del Estado a los más pobres.

También organizó el espacio territorial, luchó contra la esclavitud y la trata negrera y después instauró un sistema según el cual ninguna familia o dinastía podía ejercer el poder más de dos mandatos.

“Lo que el mundo actual está haciendo ahora, él lo hizo en 1776. Esta revolución era mucho más avanzada que la americana y ocurrió antes que la francesa”, recalca Iba Der.

La revolución de Thierno Souleymane Baal ocurrió en el norte de Senegal, un país cuyos ciudadanos no provienen de los galos y que tiene una historia de 350.000 años que ellos mismos quieren contar.

María Rodríguez

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