Marbella (Málaga) (España), 6 ago (EFE)- Puede ser que la banda Supertramp ya no cuente con uno de sus cofundadores, el cantante y compositor Roger Hodgson, pero lo cierto es que la esencia y el espíritu del grupo siguen con él pese a que su antiguo compañero Rick Davis sea el que pasee el mítico nombre del grupo por los escenarios.

A muchos no les sonará el nombre de Roger Hodgson, pero desde el minuto uno en el que empieza a cantar se identifica, sin la menor duda, a Supertramp. Y eso ha ocurrido esta noche en el Festival Starlite de Marbella, sur de España, en el que el cantante ha interpretado la mayoría de los éxitos de la banda británica.

“Take the long way home” ha sido la canción elegida por el cantante para presentarse en Marbella. Lo ha hecho con camisa blanca, chaleco y su típica melena ya casi blanca por las canas.

Muchas canas había también en el auditorio, en su mayoría un público maduro pero que ha vivido el concierto como los más jóvenes, sabiendo todas las letras, ataviados con camisetas del artista, bailando y saltando.

“Muy contento de volver a Starlite” ha dicho en su segunda visita a la cantera de Nagüeles. El cantante ha calificado de “fantástico” el sonido de este escenario natural.

No han faltado en el repertorio “Breakfast in America”, “Give a Little Bit”, “The Logical Song”, “Dreamer” o “It’s Raining Again”, que han marcado a generaciones.

Aunque compuso, arregló y cantó la mayoría de las canciones de Supertramp desde que la banda nació en 1969, cuando la abandonó en 1983 para dedicarse a su familia, Rick Davis, el otro cofundador, se quedó con el nombre del grupo con la condición de que no podría utilizar las canciones de su compañero. Acuerdo que terminó rompiendo.

Así que ambos van de gira por separado interpretando las canciones que dieron fama a Supertramp (Hodgson sin usar la marca) aunque Rick Davies ha tenido que suspender la gira de Supertramp por cuestiones de salud.

Hogdson tiene la habilidad de trasladar al público a los años 70 y 80 sin que sus canciones suenen antiguas, incluso su estilo y su voz han mejorado, si cabe, con el paso del tiempo, como el buen vino.

Los asientos han temblado cuando Hodgson y sus cuatro espectaculares músicos han convertido el escenario en una selva al plantear el dilema de “Death & a zoo”; ser un animal salvaje que debe elegir entre la muerte o el cautiverio del zoo.

Y tras pasar por el teclado, el piano y la guitarra acústica ha llegado el momento de la guitarra eléctrica y ha puesto al público en pie con “Had a Dream”.

Para el cantante su música es “una buena medicina” y con sus canciones pretende hacer recordar a la gente buenos momentos del pasado, “sobre todo ahora que hay muchas personas que lo están pasando mal”, ha dicho.

El artista ha preguntado al público que si en su mayoría era de Marbella, pero desde el auditorio se han escuchado gritos de italianos, sevillanos, rusos…

“Es muy especial escribir canciones en inglés que entienden y cantan personas de todas las nacionalidades y creo que es porque las he escrito desde el fondo de mi corazón”, ha comentado el compositor ante este público tan cosmopolita.

Queda Roger Hodgson para rato porque tiene previstos conciertos en Alemania, Canadá y Francia, entre otros países, hasta mayo de 2016. Así que el espíritu de Supertramp, que no el nombre de Supertramp, sigue vivo. Unos lucen el nombre y otros mantienen vivo el espíritu.