Cuando Manu Chao no esta viajando, su música viaja por él. Canta, y los hombres y las mujeres del mundo entero se reconocen en sus canciones. Incansable trotamundos, ha dejado su espíritu en las grabaciones y su alma entregada cada vez que tiene una guitarra en sus manos, ya sea en un estadio ante miles de seguidores, o con tan solo unos cuantos en algún rincón del barrio.

En Charlotte, ciudad que nunca ha estado, será el próximo día 7 de septiembre.  «Hace casi 2 semanas que estamos sin girar por ahí, y estamos muy emocionados» dice el músico que tiene las nacionalidades francesa y española, pero que en todos los países lo miran como propio. Manu venía saliendo de un bar, donde ?canto casi todo el repertorio? cuando se realizó la conexión para entrevista con Reven.

El «joven»galo de 50 años de edad mantiene la vitalidad de cuando era un músico fundamental del movimiento alternativo en la Europa de los ochentas. «Mi meta no es otra que la de llegar a ser un músico cada vez, ser honesto, avanzar y siempre crecer, que nunca se ha llegado y que siempre hay que aprender» comentó desde Barcelona el artista que se pasea por todos los rincones del planeta repartiendo música universal.

El año pasado rolaron por la Costa Oeste de los Estados Unidos, y como «siempre hay ganas de tocar» ahora viajaran por el Este de norte a sur con parada en las Carolinas, y culminarán en un concierto en «apoyo al colectivo, que esta en contra de las leyes de inmigración» en el estado de Arizona.

Razón en el mundo habrá, que cuando el cofundador de Mano Negra, lanzó su primer disco solista de inmediato se desprendió el tema «Clandestino». En sonido fue fruto de sus viajes exploradores por África y Latinoamérica, y en lírica su incansable tarea de protesta y denuncia.

«El problema es grande y las situación de mucha gente es muy cabrona. Sucede en Estados Unidos, pero también en Europa, donde cada día la presión es mas fuerte… organizarse, y hay que solidarizarse lo más posible», manifiesta Manu Chao.

Sigue «Próxima Estación: Esperanza», título tomado de una parada del metro madrileño, que entrega la oración sensualista de sus discos en estudio. La identificación universal continuó su curso, y se reconoce como uno de los mejores discos del presente siglo.

Babilonia en autobús

Desde sus inicios, Manu se propuso expresar por medio de la música y la lírica todas las influencias multiculturales, lo hace en cualquiera que sea la circunstancia. Cuando está en concierto, junto a su tropa armada en ilusiones, se caracteriza por la desemejanza de sus discos en estudio. «Son dos facetas del arte totalmente diferentes» dice el músico que pasa la mitad de su tiempo en gira. «Para mi es imposible reproducir en el escenario lo que hago en estudio».

En vivo se dejan a un lado las perspicacias, y se proyecta una descarga de punk, ska, salsa, flamenco y reggae que no deja nada quieto. Potente, rudo y enérgico en el escenario, quedó documentado para el mundo en «Baionarena», el más reciente lanzamiento del rock star del ritmo mundial. Grabado en Bayonne, Francia, reconocidos temas como «Desaparecido», «La Vida es una Tómbola», «Mala Vida», «La Primavera», «Bienvenido a Tijuana» son utilizados para su labor de animador pachanguero. Igual arma los collages con los sonidos que absorbe en sus viajes, que en las consolas de grabación, poseen un carácter de mayor sutileza, pero en ambas formas logra lo que pudiera ser una misma canción, que no es otra que la banda sonora de su querida y triste Pacha Mama.

Sus canciones hablan todos los idiomas, y lamentan en un jubiloso canto, que llamen a peruano, boliviano, colombiano, clandestino y a marihuana, ilegal. Menos que nunca va solo con su pena. Su genuino discurso, lo ha hecho conocer el mundo; y al mundo sentir a profundidad en forma de letras y melodías que parecen no tener complicaciones. Sin grandes arreglos, las enormes confusiones de la Babilonia, se miran remediadas en los ritmos de Chao.

Participará en la realidad de Estados Unidos, advierte Manu. «Conocer gente, que me hablen de sus realidades cuando viajas, es de lo más bonito, compartir música e informaciones». No se atreve por lo pronto a opinar sobre la labor del presidente Obama dentro de un país en el que no vive, «es la pregunta que voy a hacer en la calle» indica, pero sí critica su política internacional, «poco cambio, poco valiente de cambiar el rumbo de la política imperialista».

Entremetido predicador antiglobalización, Manu Chao se favorece de la acelerada comunicación musical, restándole importancia a la venta de sus discos, que suman ya los millones. «Una realidad tan grande como una casa  es que no se puede vivir de la música enlatada» comenta, «si quieres ganar hay que salir a la calle». Lo define como un momento de crisis, en el sentido neutro y le parece positivo grabar música para hacer conciertos.

A la gira, vendrá acompañado de tres colegas, «los básicos de Radio Bemba». Madgid Faheman el guitarrista, «maestro de la música y de la vida», Garbancito (Philippe Teboul) «hermano de mil batallas», en las percusiones y con quien a tocado desde Mano Negro y Gambit, el gigante bajista, de actitud anárquica hacia las reglas musicales. Estamos «juntos como un puño y eso lo valoramos, felices y fuertes» comenta un músico que le apasiona el viaje en carretera,y evita los aviones.

Cuando Manu Chao está viajando, su música nos transporta. Canta, y fragmentos de la vida en el mundo se reconocen en sus canciones. Incansable en el escenario, libera una energía física y moral desenfrenada. Se fuerza la maquina. Directo, crudo, salvaje y a la cara,  La Ventura es siempre una fiesta total.

Manu Chao: La Ventura
Miércoles, 7 de septiembre, 8pm
The Fillmore Charlotte
1000 Seaboard Street, Charlotte, NC  28206
Boletos @ livenation.com