Madrid, 5 jul (EFE).- Para el compositor y pianista alemán Max Richter una pieza de música es «un paisaje» que se puede contemplar en sueños; una experiencia que invita a vivir durante los conciertos en los que interpreta «Sleep», «una larga nana» de ocho horas con la que acuna a los espectadores.

Analizar «la relación entre la música y la consciencia» era el objetivo que se marcaba Richter (Hamelín, 1966), afincado en Reino Unido, cuando ideó «Sleep», un álbum que, llevado al directo, se convierte en «un laboratorio en tiempo real», asegura el artista en una entrevista con Efe.

De ahí nace «una experiencia» que llega ahora a Madrid tras haber pasado por Londres, Amsterdam, París, Sydney, Berlín o, el pasado fin de semana, por el Festival de Montreux (Suiza) y que, aunque puede ser disfrutada en la vigilia, está pensada especialmente para ser vivida en sueños.

«Normalmente en una actuación en vivo de lo que se trata es de contar una historia directamente; intentas comunicar de un modo muy potente, pero esto es algo muy diferente, es un complemento para algo más. Cuando estamos tocando una pieza lo que sentimos es que estamos acompañando algo, al sueño de la gente», señala el alemán, un referente de la música clásica contemporánea y minimalista.

Por eso, en la parada que hace en la capital española, su público -que agotó las entradas hace días- podrá vestir ropa de cama y llevar cojines o almohadas para tumbarse cómodamente sobre un suelo que estará cubierto de alfombras.

Un panorama poco usual en conciertos y espectáculos que, lejos de incomodar al pianista -que ha colaborado en diferentes bandas sonoras para películas- resulta muy agradable para él, ya que, asegura, sus músicos y él tienen «algo así como la misión de servir al público y de no interrumpirlo» durante las ocho horas que estén sobre el escenario.

«Mientras tocamos las piezas, hay gente que duerme durante toda la noche, hay gente que está despierta y escuchando todo el tiempo y luego hay otros que escuchan un rato, duermen otro o pasean. Y eso es lo que me gusta», añade.

La extensa duración del concierto, admite Richter, supone «un reto físico», además de mental, que supera en cada actuación gracias a muchos «años de entrenamiento» que le permiten actualmente mantener la concentración durante horas.

«Estoy preparado desde ese momento en el que me siento al piano delante de los asistentes; después ellos desaparecen y ya no puedes pensar en la duración», subraya el músico, también compositor de bandas sonoras como la de la serie «The Leftovers» y conocido además por su recomposición de «Las cuatro estaciones» de Vivaldi.

En sus actuaciones, Richter sigue «explorando» ese terreno que, desde hace tiempo, le fascina y sobre el que se asienta su último trabajo, el estudio del modo en que la música interactúa con los mecanismos de la mente dormida, para lo que ha contado con el asesoramiento del famoso neurólogo estadounidense David Eagleman.

«Una pieza de música es un paisaje, especialmente una pieza larga como ‘Sleep’, y a mí me encanta la música que te ofrece la oportunidad de pensar mientras se está produciendo porque puedes recibir más información que de otro modo, de la misma forma en la que observamos o contemplamos un paisaje», apunta el compositor.

Para ello, Richter aporta voces, cuerdas, órganos, piano y electrónica, que acompañan al oyente en un recorrido lleno de variaciones que posibilita un «espacio creativo» y que puede ser entendido como «una larga nana» que dura toda la noche.

«Una nana es algo universal en la cultura humana, hay una conexión intuitiva entre cantar y dormir y creo que otra capacidad que tiene la música es aportar más calidad al sueño», recalca el compositor.