San Sebastián, 22 jul (EFE).- La lluvia ha convertido la apertura del Festival de Jazz de San Sebastián en una hazaña para valientes, especialmente durante las actuaciones de Earth, Wind and Fire y del exclusivo DJ Jamie Cullum, que han compensado con mucha marcha a los que han resistido bajo los paraguas.

El Jazz Band Ball inaugural, y gratuito, que también ha contado con Jimmy Cliff, comenzó este miércoles con propuestas muy diferentes desarrolladas simultáneamente en los tres escenarios de las terrazas del Kursaal: las de Carla Cook, Zanmari Baré y la Euskadiko Ikasleen Jazz Orkestra.

Salvo alguna gota que otra, la lluvia dio una tregua a estos conciertos, pero no así al proyecto que llevó adelante Jamie Cullum a continuación en el Escenario Verde de la playa, donde el músico británico se transformó en DJ para celebrar el medio siglo del Jazzaldia.

Jarreaba cuando Cullum se metió en su inusual faceta de pinchadiscos e inició la tarea con el clásico y versioneado «Baby please, don’t go» ante los irreductibles que se agrupaban en la arena de la playa, unos cuantos miles menos de los que acudieron a verle hace dos años a este mismo espacio.

Les ha dado a todos motivos para moverse, enlazando un tema con otro, desde el «I Got A Woman de Ray Charles» a «Let’s Ride», del rapero Q-Tip.

Se ha metido en el papel a fondo y, mientras los cañones iban dispersando humo a su alrededor, Cullum daba tragos a una cerveza y se afanaba combinando estilos musicales para levantar el ánimo.

En el ecuador de esta propuesta que ha preparado en exclusiva para el Heineken Jazzaldia, Cullum también ha cantado, un solo tema, aperitivo del concierto de este jueves en el auditorio del Kursaal y del programado para el viernes en la plaza de la Trinidad, ambos espacios de pago.

Con «Think (About it)», de Lyn Collins, la única voz femenina que ha introducido en la velada, se acercaba el final, que ha llegado con el funky «Moment of Truth», de Earth, Wind and Fire, un guiño a quienes iban a relevarle justo después en el mismo escenario.

Cullum, de vaqueros negros y zapatillas, ya había caldeado el ambiente y los nuevos Earth, Wind and Fire que ha reunido el guitarrista Al McKay, el único miembro de la banda original, lo terminaron de levantar.

Tocaron viejos temas, como el archiconocido «Fantasy», que sonó en alguno de los instante que dejó de llover, aunque hubo ya un momento en que la mayoría olvidó abrir los paraguas y se entregó al trepidante ritmo de los trece músicos que no paraban sobre el escenario.

El grupo llevó a su terreno una versión del «Got to Get You Into My Life» de los Beatles, y terminó con el emblema de la banda, un «September» bailadísimo que dejaba a todos con ganas de mucho más.

Dos fueron los bises, los esperados éxitos «Boogie Wonderland» y «Let’s Groove».

Pasados ya 30 minutos de la medianoche, un Jimmy Cliff muy bailarín, iniciaba su concierto, luchando igualmente contra lluvia, que seguía cayendo mientras sonaba «Rivers of Babylon», aunque cesó durante «Under The Sun Moon and Stars».

Y entre el repertorio de este músico jamaicano de 67 años, uno de los pilares del reggae junto a Bob Marley, no podía faltar uno de sus himnos, «You Can Get It If You Really Want».

Antes, el aguacero había parado durante un buen rato para el momento más club de jazz de la velada, el ofrecido por The Cookers, un pedazo de grupo que aúna la experiencia de siete músicos que han desarrollado carreras por separado y han colaborado o integrado formaciones de importantísimas figuras del jazz.

El saxofonista Billy Harper y el trompetista Eddie Henderson han tocado con Art Blakey, entre otros; Billy Hart, el batería, lo ha hecho con Herbie Hancock, McCoy Tyner, Stan Getz y Miles Davis; y con Miles Davis también colaboró el bajo Cecil McBee, al igual que con Wayne Shorter y Keith Jarret. Y así, el resto del septeto.

También una atmósfera íntima, aunque con espacio para el baile, han propiciado a ritmo de swing el cantante y saxofonista Ray Gelato y la voz de Claire Martin, considerada «la primera dama» del jazz británico, muy elegante de gris satinado.