Barcelona, 17 jul (EFE).- No siempre las citas salen como uno espera, por mucho que el entorno sea idílico y el escenario inmejorable. Esto es lo que les ha pasado a Lady Gaga y Tony Bennet en el Festival de Cap Roig, donde han actuado la mayor parte del rato por separado y no se han acabado de encontrar en los duetos.

El espectáculo ha comenzado con una grabación de Frank Sinatra dando paso a Bennet, con quien se disputó el reinado de los crooners durante gran parte del siglo XX.

Acto seguido ha aparecido Lady Gaga ataviada con un vestido largo y brillante de color rosa, si bien la indumentaria le ha durado poco rato ya que se ha cambiado de vestuario en ocho ocasiones durante el concierto.

Han arrancado con «Anything goes» y han continuado con «Cheek to Cheek», la canción que da nombre al álbum conjunto de los dos neoyorkinos y que lanzó a la fama Fred Astaire en 1935 con su interpretación en la película «Top Hat».

A pesar de un buen inicio, los frecuentes cambios de aspecto de la diva del pop han provocado largas estancias de Bennet solo en el escenario, y su octogenaria voz le ha traicionado en algún que otro momento.

Tampoco Lady Gaga ha tenido su mejor día con la afinación, pero lo ha suplido con creces con su carisma y comentarios desinhibidos hacia el público, que ha estallado en aplausos más de una vez.

Incluso ha dedicado unas palabras de agradecimiento a sus padres y, especialmente a su madre, que hoy cumple años y ha acompañado a su hija hasta Cap Roig para poder celebrar el aniversario brindando con ella.

La puesta en escena ha sido austera, con un escenario desnudo en el que los artistas se han acompañado solamente por la banda y sus instrumentos.

En total, han actuado con ellos nueve músicos -dos pianistas, dos violoncelistas, un guitarra, dos baterías y dos trompetistas- que han hecho las delicias del público con solos de blues y jazz que transportaban directamente a mediados del siglo XX.

Entre el repertorio de la noche han figurado temas como «Sing your sinners», «bang bang», «I won’t dance», «San Francisco» y «It don’t mean a thing», que ha cerrado el concierto.

Uno de los puntos álgidos del espectáculo ha llegado en el ecuador, cuando Lady Gaga ha aparecido en solitario con un vestido rosa chicle y ha entonado el éxito de Édith Piaf «La Vie en Rose».

Sin embargo, el público no se ha desperezado del todo y decenas de espectadores han abandonado sus localidades antes de que acabara el concierto.

Un público que dista de ser el habitual en los conciertos de la diva del pop, acostumbrada a lidiar con las masas histéricas y a abarrotar hasta el recinto más grande.

Hoy, entre los espectadores no se han visto caras llorosas ni caras con el nombre de Lady Gaga escrito en la frente, sólo un par de carteles con mensajes de admiración que los autores llevaban con timidez.

El resto de los 2.118 asistentes que han completado el aforo de Cap Roig, entre los que figuraba el Presidente de la Generalitat, Artur Mas, vestían una indumentaria mucho más formal, en línea con la imagen del festival.

Por Marta Vergoñós Pascual