Bogotá, 18 dic (EFE).- El cineasta colombiano Ciro Guerra dijo hoy a Efe que la preselección de su película «El abrazo de la serpiente» para el Óscar a mejor cinta en lengua no inglesa demuestra que los filmes se defienden solos y que no hay «una fórmula» para el éxito en el séptimo arte.

«Parecía algo muy difícil de lograr, no tenemos un presupuesto tan grande (ni tanta capacidad) para hacer ‘lobby’, pero al final no es eso lo que cuenta, en esto parece que las películas tienen la oportunidad de defenderse solas», dijo Guerra en una entrevista.

«El abrazo de la serpiente» es la única seleccionada latinoamericana entre las nueve que han pasado el corte en una lista que completan «The Brand New Testament», de Jaco Van Dormael (Bélgica); «The Fencer», de Klaus Härö (Finlandia); «Son of Saul», de László Nemes (Hungría), y «Viva», de Paddy Breathnach (Irlanda).

Asimismo, competirán por entrar en la terna definitiva y alzarse con la estatuilla «Theeb», de Naji Abu Nowar (Jordania); la danesa «A War», de Tobias Lindholm; la francesa «Mustang», de Deniz Gamze, y la alemana «Laberynth of Lies», de Giulio Ricciarelli.

La película de Ciro Guerra, un retrato de la Amazonía rodada en lenguas indígenas y basada en los diarios de exploración de dos occidentales, es también la cinta colombiana que más lejos ha llegado en la carrera hacia los Óscar.

El hito de «El abrazo de la serpiente» solo fue igualado por la actriz Catalina Sandino, quien en 2004 fue nominada por su papel en «María, llena eres de gracia», si bien la cinta no fue seleccionada en la candidatura a mejor película en lengua no inglesa.

«(El cine colombiano) está creciendo, se ha renovado pero todavía tiene mucho por contar, mucho camino por desarrollarse. Ahora el reto esta en que la gente en Colombia crea en su propio cine», subrayó Guerra, para quien ya hubo varias películas que merecieron pasar el corte de nominadas.

En este sentido, manifestó que «internacionalmente las puertas se han abierto a un nivel impresionante» pero todavía queda por convencer a la audiencia local y a los exhibidores, a quienes «este tipo de noticias hacen que se mueva su interés».

Para conseguirlo considera también necesario hacer películas «que sean importantes» para los realizadores y que «toquen a la persona que lo está contando, de esa manera llegarán a alguien más».

Cintas como «El abrazo de la serpiente», que ha sido capaz de llegar a audiencias de todo el mundo con una apuesta arriesgada, empezando porque fue rodada casi íntegramente en blanco y negro pese a la inmensidad de colores que componen la Amazonía.

En la película, Guerra trató de «hablar desde un tiempo lejano al espectador contemporáneo» con cuestiones como «la espiritualidad, la relación con la naturaleza» o el conocimiento ancestral de las comunidades indígenas de Colombia.

«Habla del hombre, del espíritu humano, de su encuentro y son temas que aún son importantes para el ser humano en un momento en que está haciendo tantas preguntas y se está mirando de nuevo al conocimiento tradicional que fue desechado y rotulado despectivamente como folclore o superstición», afirmó el cineasta.

Preguntado acerca del impacto que puede tener en su carrera, aseguró que él no piensa en esos términos, puesto a él le «aparecen las historias» y siente la necesidad de hacerlas, iniciando entonces una obsesión personal «que devora» su vida y su tiempo.

«Simplemente me considero alguien que arma las historias», aseguró.

Acerca de las posibilidades de conseguir entrar en la terna final e incluso alzarse con la estatuilla, Guerra explicó con el mismo tono mesurado, que «haber hecho la película ya era el mayor premio, de ahí en adelante todo lo demás viene por añadidura».

Algunas de esas añadiduras decoran su casa: el «Art Cinema Award» en la Quincena de Realizadores del Festival de Cannes y los premios a mejor película en los festivales de Lima, Mar del Plata, Odessa, Yereban, Vadivostok o del India International.

A esta colección de galardones obtenida desde su estreno se suma la nominación a los Independient Spirit Award y los galardones a su Edición y Música Original en el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana.

Todo ello pese a que, como reconoció Guerra, «en el proceso de hacerla mucha gente no creía en ella» y no lograron convertirla en una coproducción europea.

«Decían que una película en blanco y negro no iba a interesar a nadie y ha sido la cinta más exitosa a nivel comercial que he dirigido. Se ha distribuido en más de 30 países y tuvo una conexión muy profunda con la audiencia», dijo.

Su éxito es para Guerra, una muestra de que «en el cine no hay formulas y no se sabe lo que puede lograr».

El próximo 14 de enero se darán a conocer las cinco nominadas a la mejor película extranjera y entonces Guerra sabrá si su película, «profundamente colombiana», estará en el corte final que llegará a la gala de los Óscar el domingo 28 de febrero.