Madrid, 3 jul (Efe).- El músico Carlinhos Brown reivindica que Iberoamérica es «una oportunidad para Brasil» pero cree que es «importante que la lengua española y la portuguesa encuentren un camino común».

En una entrevista a Efe por motivo de su participación mañana en la presentación del libro «Somos Iberoamérica: 25 años de Cumbres Iberoamericanas», este bahiano se muestra «orgulloso» de lo que es y asegura que la música cambia vidas tal como hizo en su barrio Candeal, tras un proyecto liderado por él.

Pese a asegurar no ser una «persona crítica» con su país sino más bien un «apasionado», reconoce que Brasil «crea un aislamiento con el resto de América Latina» al no «esforzarse» por aprender castellano.

«Es un país que ahora escucha ‘Despacito’ porque el reguetón es un éxito en todo el mundo, pero no sabe quién es Chano Pozo o Celia Cruz, conoce poco de los hermanos de Argentina, del candombe de Uruguay, de las marimbas de Colombia o de la cultura andina», reflexiona.

En ese sentido, subraya la oportunidad que supone Iberoamérica para Brasil para «reeducarse y tener la percepción de que estamos al lado de hermanos y podemos evolucionar en conjunto».

«Tenemos que ser más abiertos y estar menos ensimismados», apostilla a la vez que considera que la sociedad brasileña tiene que valorar el pasado entrelazado de su población con culturas como la africana, muy presente en el norte del país, o la árabe, con mucha presencia en el sur del gigante sudamericano.

«Muchas veces Brasil no entiende la cultura del norte del país, a veces en el sur se quiere más la cultura americano o la francesa, pero no heredamos lo mejor de América ni lo mejor de Francia», dice en referencia a la falta de interés que, a su juicio, a veces se da en Brasil por las culturas originarias.

En busca siempre de la mezcla entre diferentes ritmos y músicas, una actuación suya ante miles de personas puso el cierre ayer al World Pride de Madrid, que durante cinco días ha monopolizado la agenda cultural de la capital española.

«Era maravilloso ver a miles de personas, de todo tipo, mayores, jóvenes, parejas, lesbianas, gays, heterosexuales…disfrutando juntos, como tiene que ser, no algo separatista, no un gueto», comenta Brown.

Consciente de los momentos de polaridad y violencia que se viven en muchos rincones del mundo, recuerda también que Brasil fue fundada y formada por emigrantes que «buscaban mejorar su calidad de vida» y pide que ahora «no se cierren las fronteras» para los que están en esa misma situación.

«Ahora no es el momento de cerrar Brasil porque tengamos miedo de los terroristas, ¿quién sabe si no aprendemos de la gente que emigra otra forma de amor y eso que llamamos terrorismo se acaba?, entonces no tenemos que cerrarnos», exhorta.

Y aunque habla con crudeza de las cuestiones más dolorosas para la sociedad actual, consigue rescatar optimismo de su discurso: «tenemos que ser como los pájaros, que son libres, porque vuelan por encima de las fronteras».

«Amarnos más. Sé que mi sonrisa tiene la capacidad de dar paz, mirar a otra persona como a mi hermano y que no tenga ningún deseo de herirme, porque mi alma estará limpia para cualquier deseo que sea satisfactorio para la humanidad», concluye, siempre, como su música, cargado de positividad.