La Paz, 27 oct (EFE).- El artista español Francis Naranjo valoró hoy el momento «pletórico de efervescencia cultural» que brota de Latinoamérica y en especial de Bolivia, en contraste con lo que considera el modelo «obsoleto» en el que está inmersa Europa.

En una entrevista con Efe en La Paz, Naranjo sostuvo que en Latinoamérica se trabaja «desde una perspectiva más cercana a la experimentación» y lo atribuyó a que los valores del mercado «todavía no afectan en exceso» al sistema cultural, al contrario, según él, de lo que ocurre en el continente europeo.

Naranjo se refirió al caso concreto de Bolivia, donde participa estos días de la IX Bienal Internacional de Arte Contemporáneo.

Afirmó que el país es un territorio «muy especial, con unas singularidades que le proporcionan una personalidad muy exquisita».

«Bolivia vive una situación con la cultura muy particular, muy peculiar porque sobre todo se vive a través de las etnias y a través de esos procesos artesanales que tienen que ver con la cultura del pueblo y con unos valores ancestrales que yo creo que hay que respetarlos y hay que conservarlos», argumentó.

El artista valoró el hecho de que Bolivia asuma y acoja formas alternativas de reivindicar el conocimiento y el arte, como es el caso de la Bienal, y sostuvo que ese modelo suple, en cierto modo, la carencia de los estudios de Bellas Artes o Historia del Arte en las universidades bolivianas.

«Yo creo que la Bienal está generando una alternativa de proceso mental. Si bien la universidad no puede hacerse cargo de ello, sí lo hace la Bienal como formato de acercamiento del mundo del pensamiento hacía la ciudadanía en general», destacó.

Según Naranjo, lo más difícil de su trabajo como curador en esta versión de la Bienal ha sido enfrentarse a una realidad concreta, como lo es la realidad boliviana.

«Aquí (en Bolivia) no se manejan los materiales o los elementos como se manejan en Europa. Hay unas serie de limitaciones que, a su vez, el tener que enfrentarte a ellas ha enriquecido el diálogo entre las propuestas de los artistas y las exigencias personales de cada uno para que puedan llegar de forma óptima al visitante», dijo.

Pero además de su trabajo como curador de las exposiciones de diferentes creadores internacionales, Naranjo participa con dos proyectos: «Mi vida es la luz» y «Viaje a Tiwanacu».

Según explicó a Efe, «Mi vida es la luz» es una interpretación del espacio que traslada al espectador a diversos procesos mentales a través del sonido, la luz y el humo que se emplea.

Por otra parte, «Viaje a Tiwanacu» es un vídeo que inició en su tierra, Canarias, y finalizó en Bolivia y que cuenta con la colaboración del poeta español Dionisio Cañas y del compositor José Manuel López López, también español.

Se trata de un homenaje a su madre, aunque reconoció que «se convierte finalmente en un homenaje a todas las madres».

El artista se mostró satisfecho con el transcurso de la Bienal, que empezó el 11 de octubre y concluye el próximo mes de noviembre.

Consideró que se ha conseguido llevar el arte contemporáneo a los bolivianos, aunque considera que estos procesos son lentos.

«El proceso del conocimiento es lento y es un proceso en el que hay que insistir y hay que continuar», dijo.

En contraste con lo que sucede en América del Sur, para el artista los modelos occidentales ya superaron «su fecha de caducidad» en los diferentes ámbitos de la cultura, la política, lo social y lo económico, por lo que deben reinventarse.

«Los modelos occidentales deben pasar por un momento de reflexión y entre todos plantear cómo han de modificarse para que podamos continuar percibiendo parte de eso que ya hemos perdido que tenía que ver con modelos sociales, con modelos culturales, con modelos educacionales», sostuvo.

También criticó cómo «todos esos recortes y esas exigencias están afectando a la mentalidad del individuo en Occidente», algo que se está revirtiendo en Latinoamérica.