Volverá a ser “La Dueña”, pero esta vez de la residencia oficial de Los Pinos, en Ciudad de México. Y es que es una actriz que nunca ha dejado de serlo. Empezó en telenovelas con guiones previsibles donde nunca hizo de mala. En “Destilando Amor” alcanzó la fama y el alias de “La Gaviota”. Esta mujer de 43 años se ha convertido en la primera dama de la República mexicana.

Su esposo, Enrique Peña Nieto del PRI, es el nuevo presidente de México y puede presumir de tener al lado a una mujer a la que el Bild, el diario de mayor circulación en Alemania, ha catalogado como “la primera dama más bella del mundo”, durante su última gira por Europa.

Se enfrenta al papel más importante de su vida. Los ojos de medio mundo están puestos sobre ella. Angélica Rivera, una mujer de rostro ovalado, cejas delineadas, maquillaje discreto y sonrisa perpetua, luce figura de la mano del recién estrenado presidente.

Hace tiempo que abandonó la ropa corta de tela y el exceso de lápiz labial. Hoy, asesorada por estilistas de moda y expertos en comunicación política, “La Gaviota” viste trajes sastres y porte mesurado. Sus gestos se han suavizado y ha optado por adoptar un sobrio segundo plano, aunque a veces no lo consiga y eclipse a su marido.

Especialista en esgrimir siempre una sonrisa perfecta con dientes blanco nuclear, la primera dama de México parece estar preparada para asumir un cargo que podría alcanzar a más telespectadores que la pantalla chica.

La fama le llegó de la mano de actuaciones protagónicas en producciones televisivas, como “La Dueña” (1995) donde se cumplían todos los clichés. Mujer fuerte y realizada vive un amor pasional y se enfrenta a malas pécoras.

En la actualidad y en la realidad, es madre de tres hijas, nacidas de su anterior relación con el productor José Alberto Castro. EFE