Fotografía de archivo del gobernador de Florida y el expresidente de EE.UU., Donald J. Trump (i). EFE/EPA/DAN ANDERSON

Miami, 3 ago (EFE).- El gobernador de Florida, Ron DeSantis, una estrella ascendente entre los republicanos a falta de dos años para las elecciones presidenciales, empieza a molestar a Donald Trump, que ya ha arremetido contra su antiguo ahijado político, sin que ninguno haya desvelado todavía si peleará por la nominación.

Cada uno, por el momento, tiene la vista en las elecciones de medio término que se celebrarán en noviembre de este año, para la que el expresidente presta su influyente voz a favor de determinados aspirantes a gobernadores o legisladores estatales, en especial para los que se definen como sus fervientes admiradores.

DeSantis, a quien la mayoría de sondeos entre votantes republicanos lo colocan por debajo de Trump, aunque la distancia se va acortando, está concentrado en su reelección como gobernador de un estado que, bajo su gestión, se ha convertido en bandera de ideales conservadores como la familia, la libertad personal, la economía, la seguridad nacional y la “ley y el orden”.

Pero ciertas tensiones se reflejan en situaciones como la cobertura que la cadena Fox, el influyente medio conservador estadounidense, da a cada uno y para muestra el reciente congreso de jóvenes republicanos Turning Point USA Student Action Summit, celebrado el pasado mes en la ciudad floridana de Tampa.

Del discurso en aquella cumbre en el que el expresidente soslayó su intención de volver a postular a la Presidencia, dado un día después de la participación de DeSantis, la cadena no hizo una de sus habituales transmisiones en vivo y por el contrario le hizo una entrevista al gobernador floridano, en la que lo definieron como “el hombre del momento”.

Poco después, Trump señaló en su propia red social, Truth Social, que “Fox & Friends”, el programa matutino de la cadena, se había pasado al “lado oscuro” por la cobertura que hacían de las encuestas a republicanos sobre quién debería ser el candidato del partido en las presidenciales de 2024, algunas de las cuales indican que DeSantis gana fuerza en Florida, New Hampshire y Michigan.

“NO HAY CONFRONTACIÓN”

“No hay confrontación, se llevan bien, hablan seguido”, dijo a Efe Alfonso Aguilar, presidente de Latino Partnership for Conservative Principles, una de las más grandes organizaciones hispanas conservadoras de EE.UU., y quien echa tierra así a una supuesta rivalidad entre quienes fueran maestro y discípulo.

“Trump ha dicho que si hay primarias él prevalecería, y eso es correcto, pero además no ayudaría al partido de cara a 2024 y afectaría a DeSantis en imagen”, añadió el analista político, quien duda mucho que el gobernador “rete” al expresidente en un proceso de primarias republicanas, porque “sería contraproducente para él mismo y dividiría al partido”.

Marilí Cancio, abogada y miembro del Partido Republicano, recordó que en 2018 DeSantis se hizo con la Gobernación de Florida gracias a Trump, quien respaldó al entonces desconocido aspirante a candidato que ni siquiera contaba con el apoyo del partido.

“Es un líder a nivel nacional”, reconoció Cancio sobre el arrastre que genera DeSantis más allá de Florida, en especial tras las políticas que implantó durante la pandemia de la covid-19, al prohibir la obligatoriedad de las mascarillas en empresas, instituciones y centros educativos.

Leyes de índole social, como la que destierra de las aulas de hasta tercer grado el tema de la orientación sexual o identidad de género, lo han convertido en el gobernador “pro vida, pro familia”, que, como resalta Cancio, constituyen valores fundacionales republicanos.

“Muchos lo han descrito como el ‘trumpismo’ sin Trump, y es así”, manifestó Aguilar, para quien DeSantis, “después de Trump, es el político conservador más importante” de Estados Unidos, una figura de “futuro brillante” que con apenas 43 años “está en una posición extraordinaria” y claramente se está preparando para las grandes ligas.

El mismo fin de semana que se celebraba la cumbre de jóvenes conservadores Turning Point USA, a más de 400 kilómetros al sureste, en la también floridana Hollywood, DeSantis encabezaba una cumbre de dos días del Partido Republicano de este estado, de menor envergadura que la de Tampa, pero donde el gobernador era claramente su figura más influyente y quedó patente su proyección nacional.

Aguilar reitera que no hay luchas internas dentro del partido, que éste no ha visto decrecer su base electoral, como a su juicio sí ocurre entre los demócratas y por eso previsiblemente perderán su mayoría en la Cámara de Representantes en noviembre y que “Trump es el líder indiscutible del partido” republicano.

Cree que Trump sí postulará a la Presidencia en las elecciones de 2024 (“tiene dinero y apoyo, tiene estructura de campaña”), pero la pregunta es si lo anunciará antes o después de los comicios de medio término, donde los republicanos esperan dar el golpe a la Administración del presidente Joe Biden al arrebatar a los demócratas la mayoría en la Cámara de Representantes y hasta en el Senado.

La otra interrogante, agrega Aguilar, es si Trump le extenderá a DeSantis la invitación para ser su compañero de fórmula electoral como vicepresidente.

En vista de que, si es que se presentara y ganara en dos años, Trump solo podría ser presidente de un solo término, “DeSantis quedaría como el heredero indiscutible y el que fácilmente tome la posta en la campaña presidencial de 2028”, sugirió el analista.

Por Lorenzo Castro E.

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