Saint-Jean-de-Maurienne (Francia), 23 jul (EFE).- En 138 kilómetros, la penúltima etapa alpina, con salida en Saint-Jean-de-Maurienne, concentra un puerto de categoría especial, la Croix de Fer, y dos de primera, el último de ellos, La Toussuire, en la meta de la jornada.

Un auténtica jornada alpina, corta pero sin descanso, que concentra todas las dificultades que puede proponer este macizo y que ofrece innumerables opciones estratégicas, tanto para la victoria de etapa como en la lucha por la general.

A un día del veredicto definitivo del Alpe d’Huez, el pelotón del Tour comenzará la jornada ascendiendo el col del Chaussy, de primera categoría, 15,4 kilómetros con una pendiente media del 6,3 %, sin tiempo para calentar las piernas.

Tras su descenso hay una pequeña tregua, la única del día, de menos de 30 kilómetros antes de afrontar el ascenso a la Croix de Fer por su vertiente más complicada, con 22,4 kilómetros al 6,9 % de desnivel, la principal dificultad del día.

Su descenso aparece cercenado por la subida del modesto Mollard, de segunda categoría, 5,7 kilómetros al 6,8 %.

Dieciséis kilómetros más de bajada dejarán a los ciclistas al pie de la Toussuire, que dictará sentencia en sus 18 kilómetros de ascenso al 6,1 %.

– Etapa 19: Saint-Jean-de-Maurienne – La Toussuire, 138 kilómetros

Salida: 13.25 (11.25 GMT)

Llegada prevista: 17.45 (15.45 GMT).

Montaña:

Col de Chaussy (1a), a 15,5

La Croix de Fer (E) a 83

Col de Mollard (2a) a 103

La Toussuire (E) en meta.