Montevideo, 24 may (EFE).- La selección uruguaya de fútbol para ciegos disputará el próximo mes de agosto en Toronto el torneo Parapanamericano de esta modalidad deportiva, en el que se medirá a Argentina, Brasil, Chile, Colombia y México con el objetivo de lograr una plaza en los Juegos Paralímpicos de Río de Janeiro 2016.

“Esta es una oportunidad histórica para Uruguay ya que tenemos la posibilidad de clasificarnos para los Juegos Paralímpicos”, dijo a Efe el entrenador de la selección uruguaya de fútbol para ciegos, Sebastián Guido, durante un entrenamiento del equipo en sus instalaciones de Montevideo.

Según relató el técnico, en 2008 comenzó, “con muy pocos recursos”, la andadura de este equipo que ahora tiene el reto de representar a su país en uno de los mayores eventos deportivos del mundo y en el que dos de sus futbolistas han llegado a la liga argentina de esta modalidad, la más importante junto a la de Brasil.

Uno de los jugadores más destacados del conjunto charrúa, Anthony da Luz, contó a Efe que “a la gente le gusta este deporte” aunque a priori tiene una idea distinta sobre él.

“Imaginan que las personas ciegas caminan dentro de la cancha buscando una pelota, que se van a pegar”, pero “cuando van a un partido realmente ven que es un espectáculo y que es un deporte como cualquier otro pero que lo hacen personas ciegas”, indicó Da Luz.

Esta adaptación del fútbol convencional para su práctica por parte de personas con deficiencia visual incluye el uso de una pelota “sonora” en cuyo interior hay unos cascabeles que, al rodar el balón, emiten un ruido que permite a los jugadores localizar el esférico.

Uno de los aspectos que más llama la atención a los aficionados es la destreza y la velocidad con la que los jugadores conducen la pelota a pesar de sus deficiencias visuales.

“Quizá una de las cosas más difíciles de practicar este deporte es no saber con qué fuerza va a llegar el rival y no saber si te vas a chocar o no”, indicó otro de los destacados de la selección uruguaya, Gonzalo Lapachán.

En la práctica del juego, algunos jugadores utilizan antifaces durante los partidos para eliminar cualquier ventaja que pudieran tener ante futbolistas con mayor grado de deficiencia visual.

Del mismo modo, los porteros pueden ser totalmente videntes o tener una discapacidad visual moderada.

Los partidos se dividen en dos tiempos de 25 minutos y enfrentan a dos equipos compuestos por cinco jugadores (cuatro de campo y un portero) en una cancha que cuenta con vallas laterales acolchadas para proteger a los deportistas.

Detrás de las porterías se sitúan los guías, que sirven para orientar a los jugadores en las fases de ataque.

Brasil, debido a su condición de organizador del torneo y de actual campeón del mundo, ya tiene una plaza reservada en los Paralímpicos de Río de Janeiro, mientras que Argentina, por ser la actual subcampeona mundial, también está clasificada.

En estas circunstancias, y a tenor de la superioridad de estas dos selecciones, Guido indicó que el combinado uruguayo aspira a conseguir el tercer cupo para América en los Juegos Paralímpicos de Río de Janeiro 2016 a través de una medalla de bronce en Toronto, una presea que, según sus expectativas, disputarán con Colombia.

En la pasada edición de los juegos Parapanamericanos, celebrados en 2011 en la ciudad mexicana de Guadalajara, Brasil ganó la medalla de oro, Argentina la de plata y Colombia la de bronce.

El fútbol para deportistas con deficiencia visual fue incluido por primera vez en unos Juegos Paralímpicos en Atenas 2004.