Madrid, 17 dic (EFE).- La ‘familia olímpica’ ha multiplicado en los últimos días sus gestos de apoyo a uno de sus más destacados miembros, el jeque kuwaití Ahmad Al-Fahad Al-Sabah, que la semana pasada fue condenado a seis meses de cárcel en su país por comentar en público los pormenores de un caso judicial.

La condena está en suspenso y puede ser eludida con el pago de una multa de 3.000 dólares que, según indicaron a Efe fuentes olímpicas, el jeque no desea pagar porque eso implicaría asumir su culpabilidad.

Al-Sabah es el presidente de la Asociación de Comités Olímpicos Nacionales (ACNO), que reúne a todos los del mundo. El comité olímpico kuwaití está suspendido de funciones por el COI desde octubre, no como medida de castigo sino, por el contrario, como protección frente a la injerencia de la que es objeto por el gobierno del país.

El jeque ha puesto a prueba su condición judicial al abandonar el país para acompañar al presidente del COI, el alemán Thomas Bach, en su visita a Ucrania, donde este miércoles se celebró el 25 aniversario del comité olímpico local.

Al-Sabah fue homenajeado con un doctorado ‘honoris causa’ por la Universidad Nacional de Educación Física y Deporte de Ucrania, “por su contribución al desarrollo del deporte y la promoción de los valores olímpicos en Ucrania y en todo el mundo”, según una nota hecha pública por ACNO, que recoge la interminable lista de distinciones que posee el jeque.

Discrepancias internas por el poder en su país mantienen en bandos enfrentados al jeque Al-Sabah y al ministro kuwaití de Educación y Deporte, el jeque Salman Sabah Al-Salem Al-Homud Al-Sabah.

Salman fue candidato hace un año a la presidencia de la Federación Internacional de Tiro (ISSF), pero perdió en las elecciones ante el defensor del cargo, el mexicano Olegario Vázquez Raña, también miembro del COI.

Según las mismas fuentes olímpicas, el apoyo mostrado por Al-Sabah a Vázquez Raña, en perjuicio de su compatriota, hizo más profundas las diferencias entre los dos kuwaitíes.

La ISSF ha expresado en un comunicado su preocupación “ante la escalada de la disputa entre el gobierno de Kuwait y el mundo del deporte”.

Tras la derrota de Salman en las elecciones de Tiro, el ministro “renunció a iniciar un cambio legislativo en Kuwait para garantizar la autonomía del deporte, pese a los intentos del COI por convencerle de que lo hiciera”, dice la ISSF, que también acusa a Salman de jugar sucio en la elección.

“En consecuencia, el COI suspendió el reconocimiento del Comité Olímpico de Kuwait debido a la injerencia gubernamental y varias federaciones”, añade, “dieron el mismo paso”. Entre ellas, por supuesto la de tiro y también la de fútbol, cuya filial kuwaití está presidida por Al-Sabah, miembro de la ejecutiva de la FIFA.

El estadio Jaber al-Ahmed de Kuwait, que iba a ser reabierto este viernes con un amistoso internacional entre estrellas del presente y el pasado, ya no contará con la presencia de los jugadores aún en activo, a los que la FIFA les ha recordado que se arriesgarían a una sanción.

La condena a Al-Sabah se remite a una entrevista que ofreció en una televisión en 2014 y en la que hizo unos comentarios sobre el emir de Kuwait. Los pormenores del posterior juicio fueron igualmente expuestos en público, algo prohibido en el país.

El presidente de la Asociación de Comités Olímpicos de África, el costamarfileño Lassana Palenfo, ha asegurado que los cargos contra Al-Sabah son “injustos” y “un ataque personal consecuencia de la suspensión del Comité Olímpico de Kuwait, como resultado de la aprobación de leyes que amenazaban la autonomía del deporte”.

“El deporte debería emplearse para unir a las personas y no manipularse por motivos personales y negativos”, añade Palenfo. “La familia entera de ACNO está unida detrás del jeque en su recurso a estos cargos para proteger los valores de la democracia, la libertad de expresión y la autonomía del deporte”.

Otra derivada de esta polémica es el riesgo de que la sede de la asamblea de comités asiáticos, también presidida por Al-Sabah, tenga que abandonar sus oficinas en Kuwait, algo a lo que la ha conminado el gobierno local, pese a tener allí su sede permanente.

Si el comité kuwaití continuara suspendido cuando se inauguren los Juegos de Río, los atletas de ese país tendrían que competir bajo la bandera olímpica.