Miguel Ángel Moreno

Madrid, 5 mar (EFE).- Hace seis meses, el pívot canadiense Kyle Alexander vivía en Orlando (Florida, Estados Unidos) la ‘burbuja’ con la que la NBA acabó la temporada siendo subcampeón con los Miami Heat. Sin apenas minutos, optó por probar suerte en Europa con el Urbas Fuenlabrada, siguiendo sus pasos de su hermana Kayla, que juega en Bélgica y cuya experiencia europea le animó a dar el paso.

«Fue una gran experiencia para mí llegar a las finales en el primer año. Estar en una cultura ganadora al máximo nivel como la de Miami Heat es increíble y me quedaré con esa experiencia para siempre», recuerda Alexander en una entrevista con la Agencia EFE.

El actual pívot del Fuenlabrada llegó a esa fase final sin jugar por una lesión en su rodilla derecha y apenas tuvo minutos en dos partidos, pero esa experiencia le hizo crecer. «No jugué muchos minutos ni muchos partidos, pero entrenar todos los días con jugadores ‘All Star’ como Jimmy (Butler) y Bam (Adebayo), es una experiencia que merece la pena», explica.

Tras esos dos meses días yendo «del hotel al pabellón y de vuelta» en el exigente dispositivo dispuesto por la NBA para acabar una temporada marcada por el coronavirus, el interior canadiense se encontró en la tesitura de elegir un nuevo camino. En diciembre apareció la oportunidad del baloncesto europeo, con el Fuenlabrada.

«No había tenido la oportunidad de jugar del todo durante un año, así que quería volver a la pista. Durante la burbuja trabajé duro el tiro, todo, así que quería jugar. Cuando apareció la oportunidad de jugar en una liga respetada, con talento, como la española, decidí ir a por ello», afirma.

En esa decisión contó con la experiencia de su hermana Kayla, pívot internacional canadiense y jugadora de los Mithra Castors Braine de Bélgica, que en los últimos años ha combinado la WNBA con varias aventuras europeas en ligas de Rusia, Francia, Turquía, Polonia o Bélgica.

«Ella ha jugado en el exterior los últimos ocho años y me dijo que sería una buena experiencia. Lo más lejos que había estado de mi casa era a dos horas de avión, y ahora estoy a ocho. Me dijo que me sentiría un poco solo, pero que iba a crecer como jugador y como persona, y que aprendería a cuidarme de mí mismo. Estoy contento de estar teniendo esta experiencia», valora Alexander.

UN FAN DE TORONTO RAPTORS Y DE JOSÉ MANUEL CALDERÓN

El joven interior canadiense de 24 años -que conocía España de un viaje con la Universidad de Tennessee (Estados Unidos)-, tenía algunas referencias claras al venir a España.

«Sabía que muchos grandes jugadores habían jugado aquí, como Luka Doncic o José Manuel Calderón. Soy fan de Toronto (Raptors)», aclara. La referencia al base extremeño obliga a una aclaración, ya que fue en una cesión en Fuenlabrada (2001-02) donde Calderón se consolidó en la ACB, antes de ganar una Copa del Rey con el Baskonia y emprender su exitoso periplo por la NBA. «Sí, me he fijado que tenemos una foto suya en el pabellón», admite.

Llegado a un equipo por el que esta temporada han pasado hasta cuatro interiores sin éxito -el estadounidense Robert Upshaw, el ucraniano Vyacheslav Bobrov, el serbio Oliver Stevic y el jamaicano Shevon Thompson-, Alexander, con sus 8,9 puntos y 5,6 rebotes de media por partido, ha dado estabilidad al juego interior del Urbas.

«Creo que voy a mejorar seguro, hemos tenido muchos nuevos jugadores en los últimos meses y tienes que aprender cómo jugar con los demás. Es mi primer año fuera de casa, ha sido mucho en muy poco tiempo, aún voy aprendiendo cosas poco a poco, cuando tirar en ofensivo, cómo rebotear y ser mejor en defensa… Creo que no estoy cerca de lo que puedo ser», opina.

En esa perspectiva de crecimiento, el Fuenlabrada afronta un duelo clave este sábado contra el Acunsa Gipuzkoa Basket (20.45), penúltimo clasificado de la Liga Endesa y rival directo por la salvación, al que solo aventajan en una victoria. «Es un gran partido para nosotros. Cada partido es importante, pero estamos cerca de ese equipo, somos competidores, espero que ganemos», desea.

Un duelo en el Pabellón Fernando Martín, que en otras temporadas sumaba más de un punto para el Fuenlabrada con el apoyo de sus aficionados. «Christian (Eyenga) me contó que tenemos uno de los pabellones más locos, que la gente es tremenda y hace mucho ruido. Me da mucha pena perderme todo eso», admite Alexander.

El interior canadiense apuesta por enfocarse en el presente, tanto para lo malo, cuando se le pregunta por el peligro del descenso para el Fuenlabrada, como para lo bueno, en forma de un regreso a la NBA. «Es pronto», repone. Aunque no oculta que volver a estar en unas finales de la NBA sería algo soñado. «Todos tenemos sueños: volver a unas finales sería uno de ellos», finaliza.

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