Tokio, 30 jun (EFE).- El vicepresidente del Comité Olímpico Internacional (COI) John Coates señaló hoy que «aún hay margen» para rebajar el presupuesto de la organización de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, que se sitúa entre 1,6 y 1,8 billones de yenes (12.547 y 14.115 millones de euros).

Durante la cuarta visita a Tokio del comité de coordinación del COI para los Juegos, Coates -que lo preside- elogió los esfuerzos realizados hasta ahora por la organización, que han permitido rebajar de forma significativa el presupuesto desde las primeras estimaciones hasta la citada cantidad, aprobada el pasado diciembre.

No obstante, Coates señaló que «hay mucho más trabajo que puede hacerse», y en particular apuntó a algunas de las instalaciones temporales o a la construcción del centro internacional de radiodifusión, en una rueda de prensa celebrada en Tokio al término de la visita de la delegación del COI.

«Creemos que conforme las federaciones internacionales vayan acudiendo a Tokio (para visitar las instalaciones), podremos identificar nuevas áreas en las que recortar gastos», afirmó el vicepresidente del COI.

En este sentido, destacó que la revisión del presupuesto de construcción de instalaciones deportivas, que conllevó la modificación de algunas de las sedes previstas en el proyecto original, permitió el ahorro de unos 2.200 millones de dólares (1.939 millones de euros).

Durante su reunión, el COI y el comité organizador de Tokio 2020 también confirmaron que la prefectura nipona de Fukushima acogerá los primeros partidos de béisbol y sóftbol en los que participe el equipo de Japón, mientras que otros encuentros se disputarán en el Estadio de Yokohama (sur de Tokio).

Con esta decisión, Tokio 2020 aspira a «contribuir a la recuperación de la región» castigada por la catástrofe nuclear acaecida hace más de seis años, explicó por su parte el presidente del comité organizador, Yoshiro Mori.

El terremoto y el tsunami del 11 de marzo de 2011 provocaron en la central de Fukushima Daiichi el peor accidente nuclear desde el acaecido en Chernóbil (Ucrania) en 1986 y aún mantiene a decenas de miles de personas desplazadas de sus hogares.