Madrid, 6 may (EFE).- El sueño de alcanzar la final del torneo de tenis de Madrid duró apenas 59 minutos para la estadounidense Louisa Chirico, derrotada (6-1 y 6-1) este viernes por la eslovaca Dominika Cibulkova en el segundo turno del estadio Manolo Santana.

En el día de su 27 cumpleaños, la trigésima octava mejor raqueta del circuito femenino certificó el acceso a su tercera final del curso tras la ganada en Katowice y la perdida en Acapulco.

Subcampeona del Abierto de Australia en 2014, Cibulkova necesitó menos de una hora para merecer una plaza en el definitivo encuentro por el título, donde aguarda a la vencedora del choque entre la rumana Simona Halep y la australiana Samantha Stosur.

Más triste será para Chirico el recuerdo de su primera semifinal en un evento de categoría Premier Mandatory.

Tras una excelente semana en Madrid, donde avanzó desde la fase previa hasta la ronda que reúne a las cuatro últimas supervivientes, apenas pudo mostrar resistencia.

Al igual que la polaca Agnieszka Radwanska, la francesa Caroline Garcia, la rusa Anastasia Pavlyuchenkova y la rumana Sorana Cirstea, la joven jugadora de Nueva Jersey sucumbió ante el empuje y el alto nivel de la eslovaca, especialmente ambiciosa en la Caja Mágica.

La cosecha de 12 de los 14 juegos disputados guió a Dominika Cibulkova hasta la final y la convirtió en la antagonista de la bella historia que Louisa Chirico estaba escribiendo en Madrid.

La pupila de Jay Gooding nunca había llegado tan lejos en un evento de la WTA, aunque tanto en Charleston como en Stuttgart había advertido ya de la fortaleza de sus sueños: ganar un Grand Slam y mantener al tenis femenino estadounidense en el número uno.

A lo largo de su recorrido en el cuadro principal apeó a la rumana Monica Niculescu, frenó a la serbia Ana Ivanovic y aprovechó la baja de la bielorrusa Victoria Azarenka para ganarse, ante la australiana Daria Gavrilova, el pase a la penúltima ronda.

Ahí dinamitó Cibulkova su sueño.

Con anterioridad, no obstante, empezó a reclamar protagonismo entre los medios estadounidenses Chirico. Tenía 17 años cuando despuntó en el Abierto de los Estados Unidos júnior de 2013.

Desde entonces, su incursión en el circuito profesional ha sido paulatina. De hecho, en el primer trimestre de este curso compitió todavía en los torneos de Midland y Osprey, pertenecientes al calendario de la ITF. Madrid, sin embargo, cambió su realidad.

La joven jugadora de Morristown (Nueva Jersey) aterrizó la pasada semana en el aeropuerto Adolfo Suárez como la número 130 del mundo, sin tener ni siquiera asegurada su participación en la fase previa.

«Faltaban solo diez minutos para las 4.00, que es cuando se cerraban las inscripciones. Llamamos al supervisor para saber si estaba dentro y fui lo suficientemente afortunada como para entrar en la fase de clasificación», explicó.

Desde tan lejos inició el camino hacia las semifinales, donde concluyó su aventura en el Mutua Madrid Open.

Eso la hará figurar, a partir del próximo lunes, entre las 100 mejores del ránking. Un peldaño más para una estrella emergente.