Viena, 29 oct (EFE). El tenista francés Jo-Wilfred Tsonga se enfrentará mañana a Andy Murray en la final de Viena al vencer hoy al croata Ivo Karlovic en semifinales del Erste Bank Open por 5-7, 7-5 y 6-6 (6), y tras verse contra las cuerdas durante buena parte del partido.

Andy Murray accede a la final sin tener que jugar el partido de semifinales ya que el tenista español David Ferrer anunció hoy su baja por lesión para ese encuentro.

El partido se desarrolló en un principio con el guión que se preveía: francés y croata ganando sus saques con relativa facilidad. Tsonga ganó el primer juego en blanco y Karlovic hizo lo mismo dos veces durante el primer set para empatar el partido a 3 y a 5, respectivamente.

Cuando Karlovic no ganaba los puntos con saque directo subía inmediatamente a la red para evitar, con sus 211 centímetros de estatura, cualquier posibilidad de Tsonga en el resto.

De esta forma obligaba al francés a intentar por encima del gigante croata la vaselina que bien se marchaba fuera de pista, bien era respondida por Karlovic de nuevo.

Por su parte, Tsonga se hacía fuerte desde el fondo de la pista para ganar sus puntos cuando no lo conseguía en el saque.

Hubo que esperar a los últimos juegos del primer set para que uno de los jugadores hiciera una rotura en el saque del oponente; esta llegó a cargo de Karlovic, que aprovechó la primera bola de break de la que dispuso para situar el marcador en 6-5.

En el siguiente juego, Tsonga casi puso de nuevo el empate en el marcador pero desaprovechó la oportunidad cuando tuvo dos bolas de “break” y permitió a Karlovic ganar por 7-5.

En el inicio del segundo set se pudo ver a Tsonga con las ideas menos claras. El juego de saque y red del rival hizo mella en la confianza del francés pasando del 80% de primeros servicios ganados en el primer set al 59% durante el segundo.

Karlovic rompió otro servicio del rival a las primeras de cambio y se situó 3-1 arriba en el marcador.

Como el propio Tsonga reconoció tras el encuentro “era difícil mantener la calma” en esos momentos; la clave fue volver a mejorar en el servicio, sobre todo en el tercer set”.

Con 4-2 a favor para el croata y Tsonga ganando de milagro su saque en el siguiente juego el partido parecía sentenciado, pero un arrebato del orgullo y buen tenis del francés le permitió darle la vuelta al encuentro y ganar el segundo set haciendo efectivo su saque y provocando dos roturas a su oponente para poner el 7-5.

En su saque dejó el juego en blanco las dos veces al rival, y si bien la primera rotura del saque de Karlovic la consiguió tras cuatro intentos, en el último juego del set lo consiguió a la primera.

Este cambio vino amparado en una variación de estrategia de Wilfred Tsonga con golpes cercanos a la red como el “passing” en lugar de la vaselina cuando Karlovic se acercaba, subiendo el a la red cuando era necesario y con una mayor precisión en sus ataques.

En el tercer y definitivo set, Tsonga además recuperó el porcentaje en primeros servicios ganados con 79% de acierto.

Al final, el partido dominado por ambos jugadores en diferentes fases del encuentro se decidió en el “tie break” del último set. Con 7-6 para Tsonga y Karlovic sacando, este último envió a la red su primer servicio y tras sacar con menos potencia en el segundo falló la bola que le envió Tsonga con su resto.

Tsonga consigue así romper su maleficio contra el croata. En las dos únicas ocasiones que se habían enfrentado en el circuito (las dos en el Gran Slam de Wimbledon) el francés cayó derrotado.