Londres, 17 jun. (EFE).- Marcus Rashford ha completado esta semana una de las jugadas más importantes de su carrera y no lo ha hecho en el terreno de juego, sino fuera de él. En lugar de alegrar a los niños con sus goles, les ha provisto de comida con sus acciones.

El delantero del Manchester United ha logrado que el Gobierno británico recule y extienda durante el verano los cupones para comidas gratuitas dirigidos a los niños desfavorecidos.

Esta medida la intentó cortar de raíz el ejecutivo de Boris Johnson, que abogó por dar estos cupones solo durante el periodo escolar, algo que encendió las alarmas de Rashford.

El jugador sabe mejor que nadie lo necesaria que es esta ayuda. Él mismo lo vivió en sus carnes cuando tan solo era un niño de la localidad de Wythenshawe, en Mánchester, y su madre les tenía que sacar adelante, a él y a sus hermanos, sola.

«Mi madre trabajaba todo el día, ganando el salario mínimo, para asegurarse de que siempre había una comida en la mesa por las noches, pero eso no era suficiente. El sistema no estaba hecho para que familias como las mías tuvieran éxito, sin importar cuánto trabajase mi madre», apuntó el inglés en una carta dirigida a Downing Street.

Sus entrenadores, familiares y vecinos le ayudaron cuando no era más que un niño y como reconoció, las comidas gratis en el colegio fueron parte importante de su infancia.

Por eso cuando comenzó el confinamiento hace tres meses se puso a trabajar para que los niños que no pudiesen ir a la escuela no se quedaran sin comer. Se alió con la empresa FareShare y recaudó más de 20 millones de libras para preparar alimentos. En total, más de 3 millones de comidas para los niños.

«Esto no va sobre política, sino sobre seres humanos. Tenemos que mirarnos al espejo y pensar si hemos hecho todo lo que está en nuestras manos para ayudar a esos niños. Dejando las afiliaciones políticas a un lado, ¿no podemos estar de acuerdo todos en que ningún niño debe pasar hambre?», aseguró.

Su campaña, en la que animó a que la gente la compartiera con los diferentes diputados del Reino Unido, fue todo un éxito y en apenas unas horas logró que el ejecutivo de Johnson variara su opinión y extendiera los cupones de comida para el verano, lo que asegurará un plato encima de la mesa a más de 1,3 millones de niños.

Cada una de estas comidas tiene un precio estimado de 15 libras y supondrá un coste al Gobierno de unos 120 millones de libras.

Esta fue una de las mayores críticas que recibió la propuesta de Rashford. «Que los padres no tengan hijos que no se pueden permitir» es uno de los mensajes que más recibió por redes sociales.

Su respuesta fue contundente. «Eso mismo se dijo de mi madre, aunque me criara en un ambiente de amor y cariño. El hombre que tenéis delante es producto de su amor. Conozco gente de clases sociales superiores que no ha experimentado ni un 1 % del amor que yo he recibido de mi madre, una persona que hubiera sacrificado todo lo que tenía por nuestra felicidad».

Y Rashford no quiere quedarse solo aquí. Tras el éxito de su campaña y habiéndose convertido a sus 22 años en un icono, quiere seguir luchando para mejorar la situación de los desfavorecidos en Inglaterra.

«No quiero que este sea el final porque aún quedan muchos pasos por darse. La gente lo pasa mal durante todo el año. Necesitamos aprender más sobre su situación y cómo podemos ayudarlos de la mejor manera», afirmó.

Manuel Sánchez Gómez

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